Por Godo de Medeiros

Que nadie dude que la batalla por la libertad y la democracia la está ganando el heroico pueblo hondureño. A casi un mes del golpe de Estado infligido por la oligarquía y el ejército, con la simpatía del gobierno estadounidense, ese valiente pueblo no ha descansado un solo día en su lucha por restablecer el orden institucional en nuestra hermana república de Honduras.
Han sido días y noches en los que el coraje y el amor a la libertad han signado la historia de esta empobrecida nación centroamericana.

Grupos de mujeres, artistas, campesinos, sindicalistas, grupos indígenas y garífunas, estudiantes y profesionales, todos y todas, han salido a las calles, a las carreteras, a las plazas públicas a protestar contra el oprobioso régimen de facto al que en todo el mundo sólo apoyan la señora Clinton y el señor Arias, quien, por cierto, ha degradado y vilipendiado el Premio Nobel de la Paz.
No olvidamos a Isis Obed Murillo ni a Pedro Magdiel Muñoz ni tampoco a los cientos de heridos que ha dejado esta cruel dictadura que se ha hecho del poder para beneficiar a las elites oligarcas y a las compañías transnacionales que están saqueando todos los recursos de nuestros pueblos: agua, bosques, minerales, entre otros. Y desde luego, todo esto es apoyado por la señora Clinton y el señor Arias.

La una y el otro han apoyado las muertes de aquellos dos jovencitos. A Murillo le destrozaron la parte posterior del cráneo con una bala disparada por un francotirador militar y Muñoz fue capturado y torturado hasta la muerte por fuerzas conjuntas del ejército y la policía del oprobioso régimen de facto apoyado por la señora Clinton y el señor Arias. ¿Cuánta sangre más será derramada en nombre de los intereses de la oligarquía criolla y las compañías transnacionales apoyadas por la señora Clinton y el señor Arias?

Gracias a la cadena TeleSUR, hemos visto cómo cientos de hondureños y hondureñas se hallan en estos momentos (domingo 26 de julio, 7.30 pm) atravesando barrancos y montañas rumbo a la frontera con Nicaragua, en donde se halla el presidente Mel Zelaya. A su esposa, doña Xiomara Castro de Zelaya, sus hijos y su señora madre, las fuerzas represivas los mantienen detenidos en una carretera a unos 30 kilómetros de la frontera.

Hombres y mujeres humildes de una comunidad indígena de La Paz caminaron cuatro días entre las selvas y ya están a pocos kilómetros de la zona fronteriza donde está su Presidente. Esto es para hacer poesía. Se le anuda a uno la garganta al ver tanto sacrificio de un pueblo sencillo y humilde que está pidiendo que se le respete. Sus luchas han sido pacíficas. Han caminado mucho y no han comido durante varios días. De veras, esto es para hacer poesía.

Por todo ello, que no quepa la menor duda de que la batalla la está ganando el heroico pueblo hondureño. Y la ganará.


Fuente: www.albedrio.org

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