Normalmente habría poco que decir sobre la posición que decida tener un artista en el escenario político nacional, hasta hoy –con el respeto que me merecen los artistas- la mayoría han sido los gallos y las gallinas de la sociedad, siempre en gris, porque los extremos como el blanco y el negro no son “los del arte” “ya que siendo humano, patrimonio humano, el arte debería trascender las fronteras y estar más allá de cualquier ideología política, solo en pos de los derechos humanos", pero les tiemblan las piernas a los artistas conservadores cuando se trata de los derechos económicos y políticos, porque estos implican posición, muchos evaden esta responsabilidad como si los derechos económicos y políticos no fueran humanos. La academia ha promovido un poco de esta cobardía, disfrazándola de rigurosidad estética, especialmente en los últimos veinte años. Cuando, con taladros, nos metieron en el cerebro la tal globalización y todas esas tonterías del libre merado.

De lo anterior trascienden lo que se ha escuchado entre artistas, incluso verdaderas estupideces como la siguiente “que los artistas no debemos tener ideología”. Le escuché por ejemplo a una joven poetiza en la presentación del centenario de Juan Ramón Molina, que Juan Ramón no tenía ideología, “ni de la una, ni de la otra”. La ignorancia es tal (en el tema que nos llama) que algunos piensan que ideología es Derecha o Izquierda, y no, como es, el conjunto de ideas y conceptos que conforman el pensamiento de un individuo o un colectivo. Lo que ésta joven dijo en la presentación, sin darse cuenta, buen ejemplo de la clase media y su tartamudez ideológica, es que Molina trabajaba al “bombazo”, dicho de otra forma, no había un conjunto de ideas que modelara su pensamiento, del cual heredamos su magnífica obra. No ahondaré más, sólo es un ejemplo, aunque el hombre por su ideología estuvo preso. Esta misma joven, ahora, se ha subido a una tarima a leer poesía contestataria frente a obreros y campesinos, contra los cobardes golpistas, me alaga, me alienta, me inspira, siento respeto y envidia por su valor.

Digo lo anterior, porque hay cierta discusión entre artistas comprometidos con el pueblo (no por Melistas, sino por hondureños) y otros artistas neutrales, e incluso con artistas golpistas, pero hay mucho por hacer como para desperdiciar el tiempo tratando de dilucidar la neutralidad en un artista o su oblicua interpretación de la realidad, luego, para tener una conversación inteligente con ellos tendríamos que entender por ejemplo qué significa “pueblo” “amor por el país” “paz” y “diálogo” en el lenguaje de alguien neutral, obrero, cristiano, político o artista, porque aquí lo que hay es violencia, armas, cesura, cobardía, e incluso muertes, y A ELLOS, a los que oprimen y matan, a los golpistas, les encantan este tipo de palabras cuando salen de la boca perfumada de un cobarde que se esconde en el amor entre todos, en la estética o la neutralidad antes que señalar al que golpea y reprime a mujeres, a campesinos, obreros, maestros, y a otros artistas (neutrales que colaboran con esta paz prostituida, a la que le importa un bledo la justicia), a los golpistas les encantan los neutrales porque les ayudan a entretenernos sin ceder ni un milímetro, porque no tienen ideas, pero sí la fuerza, el ejercito, los recursos financieros, los medios de comunicación y el maldito silencio de sus cómplices.

No creo en la violencia, pero sí en la unidad, en la igualdad y la justicia. Y en acatar la voluntad de la mayoría, aunque sea distinta a la nuestra. Hace varios años, apenas había unos cuantos artistas en las trincheras, miramos ahora cómo nos unió a muchos el amor por el pueblo, que es la patria en su idea original, base primogénita del Estado y la República. Hermoso sería cambiar la realidad de nuestros pueblos sólo con canciones, con libros, pinturas u obras de teatro, sería hermoso, pero no es cierto, el arte no es más que otro complemento en el gran proceso social que es construido incluso por las prácticas y el pensamiento de hombres y mujeres que no saben leer ni escribir, pero, cuyo conjunto de ideas y sueños, coinciden con los nuestros.

A los artistas que discuten, vale recordarles que nuestros congéneres en el proceso social no son los artistas, sólo por serlo, sino los que luchan por lo mismo que nosotros. Los artistas, por otra parte, los que luchan como pueblo en el Frente Contra el Golpe de Estado, tienen un gran reto en la actualidad, hacer arte que perdure en la imaginación y el corazón del hondureño, que supere en calidad la mediocridad de los neutrales, que fije un rumbo nuevo a la academia y a los marcos obsoletos que (pareciendo ciencia) no son más que una réplica de la mentalidad del dominante, dicho sea de paso, la que mantiene en la miseria a nuestro pueblo… por suerte, desde mi humilde posición, pienso que habrá verdadero arte, se han visto en las calles a un gran número de los mejores. Y los artistas que no están, bueno, los que no están no hacen falta, y no podemos perder el tiempo señalándolos (por ahora).

Como último comentario, cuando uno es pueblo, se siente orgullo cuando nuestros artistas van al frente ¡QUIEN DIJO MIEDO! ¡NO AL GOLPE DE ESTADO!

villapuzo
Escritor y director de cine pobre, siempre en barricada.

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