Una característica de las democracias verdaderas y motivo de lucha de los revolucionarios es la existencia de la representación de todas sus tendencias políticas en sus cuerpos deliberantes de gobierno, en forma directamente proporcional a la magnitud de su expresión en la sociedad. Hemos enfrentado permanentemente los sistemas electorales que, con subterfugios legales o de otra índole, asignan las plazas de sus poderes legislativos sin atender al principio de la estricta proporcionalidad entre los votos emitidos y la elección de diputados y concejales como integrantes de los cuerpos deliberantes. Adicionalmente, hemos sido siempre defensores del derecho que asiste a las minorías políticas de tener su representación en los mencionados organismos. Sistemas electorales como el estadounidense, en el que demócratas y republicanos se reparten los puestos del congreso, sin importar el marginamiento de sectores numerosos de la población, que quedan sin ninguna representación política que defienda sus intereses, han sido acusados desde siempre por los revolucionarios venezolanos como excluyentes y muy poco democráticos. Nuestro propio Presidente fustigó en el pasado la existencia de estas aberraciones de la política.

Es importante recalcar, que nuestra defensa de la aplicación estricta de la proporcionalidad no está motivada por lograr la participación de uno o más partidos pequeños en los cuerpos deliberantes, pues de lo que realmente se trata es de defender el derecho del pueblo votante a estar representado en directa proporción a su clara manifestación electoral expresada en votos. Si 40% de los venezolanos electores se expresan en las votaciones en esa misma cantidad, deberían estar representados por el 40% de los diputados de la Asamblea Nacional; si otro grupo del pueblo elector aporta el 55% del total de los votos, debería tener el 55% de los diputados. Si un tercer grupo aporta sólo el 5% de la votación total, tendrá también su derecho a disponer de una representación en esa misma magnitud. Hablamos de minorías cuando el monto de los votos sufragados por el pueblo votante no alcanza la cifra límite establecida para elegir a un diputado o parlamentario, lo que significa que esa porción de los electores quedaría sin representación ninguna, a menos que la ley de la materia le permita tener la mínima representación posible.

A pesar de todos los esfuerzos hechos para mantener en el proyecto de Ley Electoral estos sagrados principios democráticos, el Gobierno, a través de los diputados del PSUV en la Asamblea Nacional, ha sido insensible a nuestros planteamientos y ha decidido aprobar el proyecto de ley en cuestión en la misma forma en que fue inicialmente presentado, lo cual constituye un acto antidemocrático y excluyente de una buena parte del electorado venezolano, quienes, a pesar de expresarse en los distintos comicios venideros, no obtendrán la representación a que tienen derecho constitucionalmente.

Se trata de una nueva violación de la Constitución, que se comete impunemente y que se pretende esconder detrás de argumentaciones inaceptables y de descalificaciones y desplantes impropios de quienes hablan de construir una nueva sociedad, de democracia participativa y protagónica, reino de la justicia, la inclusión y la equidad. Habría que preguntar: ¿Cuál sociedad democrática se construye marginando a una buena parte de sus integrantes? ¿Qué democracia se profundiza impidiéndole al pueblo soberano su derecho a estar representado en los cuerpos deliberantes gubernamentales?

Es al pueblo a quien usted, señor Presidente, y los suyos dejan sin representación con el proyecto de Ley presentado, el cual, como en el pasado, fue hecho tras bastidores y en conciliábulos que no incorporaron a todos los diputados como quedó al descubierto de toda la población, conducta por cierto muy contraria al liderazgo colectivo que usted dice se desarrolla en el PSUV. Los días transcurridos desde la presentación en la Asamblea Nacional del proyecto de Ley Electoral confirman que la oposición está de acuerdo con la propuesta, ya que ha llegado a la convicción que le favorece en términos de su futura representación en los cuerpos deliberantes, en lo inmediato en los próximos comicios para elegir concejos municipales y los siguientes para diputados al órgano máximo del Poder Legislativo nacional.

Además de su silencio ante los claros señalamientos efectuados por sectores revolucionarios, en relación a la ausencia de proporcionalidad entre votos y electos, las declaraciones sobre el tema de dos de sus líderes no dejan lugar a dudas sobre su acuerdo con la ley en cuestión. Estamos en presencia, entonces, de una clara coincidencia entre gobierno y oposición, la cual es perjudicial a los intereses de los electores y de la Patria.
Una de las razones que llevó a los venezolanos en la cuarta república, a no creer en su sistema electoral, fue que con su participación no obtenían, como se suponía, gobernantes que resolvieran los graves problemas de la sociedad venezolana. A pesar de la propaganda de los partidos y de la institucional del Consejo Supremo Electoral, que llamaba a votar como única forma de llevar hacia adelante el país, los electores salían de cada proceso cada vez más defraudados. La frustración fue reduciendo la participación electoral del pueblo, así como la credibilidad del sistema existente.

Hoy, la abstención electoral estructural en el país, es decir aquélla que no se modifica pase lo que pase, está alrededor del 30 por ciento, la mitad del monto de la abstención estructural colombiana. Para la clase dominante de la vecina república esta situación ha sido providencial, pues sin mucho esfuerzo gana las elecciones, y no le importa que una mayoría de sus compatriotas sean marginados y no tengan ni siquiera representantes en los cuerpos deliberantes. Pareciera que los diputados del PSUV de la Asamblea Nacional y el Gobierno todo compartieran la conducta de la oligarquía colombiana, lo cual no puede considerarse sino como una aberración.

Ante esta agresión contra la gente, contra el pueblo, contra venezolanos de carne y hueso, que tienen derecho a ser representados en la misma proporción en que ellos participan en la población electoral votante, no nos queda otro camino que enfrentar y llamar al pueblo a enfrentar en todos los terrenos de la política esta diabólica alianza de la oposición y el PSUV. Ante la claudicación del gobierno en este aspecto y la demagógica política opositora, que demuestra claramente el nulo interés en la defensa de los derechos constitucionales del pueblo elector, llamamos a los venezolanos verdaderamente progresistas a cerrar filas en defensa de la inclusión electoral democrática establecida en nuestra Carta Magna.

Fuente: Envíos a Nuestro Correo, de Grupo Revolución Consecuente; Edición de: PrensaPopularSolidaria_ComunistasMiranda (PPS_CM)

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