Entrevista con Gilberto Rios, dirigente hondureño, sobre la resistencia contra el golpe: "el apoyo norteamericano y de oligarquías latinoamericanas ha sostenido el golpe de estado"

Por: Marea Socialista (Venezuela) / Alianza Socialista (Australia) / MST (Argentina)
Fecha de publicación: 28/08/09

27 de agosto de 2009.- En un seminario internacional que se realizó en Sao Pablo, Brasil, entre el 17, 18 y 19 de agosto, hemos confluido miembros de los equipos de editores de varios periódicos y revistas internacionales y hemos tenido la oportunidad de establecer contacto con integrantes del movimiento de resistencia hondureña. Concretamente estamos participando en una entrevista con Gilberto Ríos, de la comisión internacional del Frente de la Resistencia Hondureña; comunicadores populares del periódico Alternativa Socialista, del Movimiento Socialista de los Trabajadores de Argentina, MST; de Marea Socialista de Venezuela, colectivo participante en el PSUV; y de Alianza Socialista de Australia.

Le preguntamos a Gilberto Ríos acerca de la situación actual en Honduras. Pensábamos que la resistencia hondureña, la movilización que se produjo contra el golpe iba a lograr derribar a ese golpe antes. Estamos a la expectativa. ¿Cómo es que la oligarquía hondureña todavía se sostiene frente a ese movimiento de masas tan fuerte y tan impactante que ha habido en Honduras?

Bien. Ya es el día 56 de resistencia y en nuestro opinion la oligarquía no tendría la capacidad de orquestar una campaña mediática tan bien orquestada como está pasando ahora en todo el país. Todos los medios de comunicación, a pesar de que son solo tres familias las que tienen el 98% de los medios de comunicación, la armonía que hay entre la política del gobierno, la movilización de la policía, la presencia del ejército y las campañas mediáticas obedecen más bien a una planificación de la CIA. Y está confirmado que hay una grupo de la CIA en Tegucigalpa que trabaja orientando todas las acciones del golpe de estado.

56 días de resistencia que han dado al trasto con la microeconomía. Todos los sectores de la pequeña y mediana empresa están quebrados. Son otros sectores que están incorporados también a la resistencia. De tal manera que hay una situación adversa en términos políticos y de apoyo popular para el golpe de estado.

Sabemos también que el golpista Micheletti ha visitado El Salvador, ha sido recibido por la oligarquía salvadoreña y ésta también lo está apoyando. Pero el apoyo norteamericano, en términos logísticos, del control del golpe de estado, y de la oligarquía latinoamericana, especialmente la venezolana y la de El Salvador, que tiene fuertes intereses en Honduras, han sostenido el golpe de estado.

O sea que es un golpe made in USA. Pero ¿cuáles son las perspectivas que tienen ustedes? ¿Qué es lo que esperan que va a pasar en Honduras próximamente?

Bueno, el golpe es insostenible en términos políticos porque la comunidad internacional aún así no reconoce al gobierno de facto. Y se acercan las elecciones, el período de noviembre, para ellos un mes importante para sanear su proceso o para volver a la normalidad. Sin embargo la gente no quiere participar en un proceso electoral que solo esté supervisado por la gente del golpe. No va a ser un proceso democrático y tampoco la comunidad internacional lo va a avalar.

Lo que nosotros miramos es que la prolongación de la lucha se va a dar aún más allá de los meses de noviembre, a menos que regresara el presidente. Pero el presidente también ha planteado que por cada día que falte él en su mandato va a tener que dársele un día de repuesto, y que eso mete más presión a la derecha. Y a lo que nos estamos acercando es a una prolongación de la lucha en la que más sectores se están organizando en contra del golpe de estado, y cada vez con una conciencia política mayor de quiénes dan el golpe: en términos internos del país es la oligarquía, y a quienes hay que aislar del poder político en el país es a la oligarquía.

Antes del golpe no se hablaba tanto de Honduras, sin embrago ahora, además de hablar de los golpistas, se habla de la resistencia hondureña y de los movimientos sociales. Estos parecen hacerse más visibles y da la impresión de que hay un creciente nivel de lucha en Honduras. ¿El golpe sirvió como chispa para incendiar la pradera?

Había un movimiento popular en Honduras muy interesante, que era, digamos, el más desarrollado de la región. En Centroamérica no hay nada parecido a la Coordinadora Nacional de Resistencia que es la instancia de los movimientos populares, en la que se involucran todos: movimiento indígena, movimiento obrero, movimiento campesino, feministas, movimiento lesbico-gay-transexual… Todos esos también estaban en la coordinadora antes del golpe de estado. Pero después del golpe se involucran también importantes sectores del Partido Liberal, que es el partido tradicional de donde viene el presidente Zelaya, también sectores honestos de la población que están en contra del golpe de estado, y sectores democráticos, progresistas, que están también en contra del golpe. De tal manera que se reanudó bastante más la lucha y ahora sí trasciende porque es muy flagrante la adhesión de la derecha, y muy absurdos los planteamientos también para sostenerse con el golpe.

Entonces, sí hay un avivamiento pero hay que tener en cuenta que quienes han sostenido la lucha haciendo hasta tres paros cívicos nacionales al año es la Coordinadora Nacional de Resistencia que es donde están mayoritariamente los trabajadores y las minorías, digamos, excluidas por el sistema capitalista.

Quieres decir que había una autoorganización anterior articulada de los movimientos sociales. Pero ésta se ha consolidado en el enfrentamiento al golpe de estado.

Es correcto. Había una organización que tenía presencia en 17, 18 departamentos del país, y cuando llamaban a marchar salían a la calle, no con los números de personas ni la participación que sale ahora, ni tampoco con la constancia y con la fuerza que lo hace ahora, pero tiende cada día a organizarse e involucrar a otros sectores.

Ahora, en estos últimos días hemos tenido que por la mañana se mantiene la marcha, y por la noche hay caravanas de carros en las ciudades más importantes. Y eso te dice que a nivel popular, de los trabajadores, se está marchando, y a nivel de clase media se está saliendo también a la calle en otras condiciones. Hay más sectores de la población involucrados en contra el golpe de estado, con un método pacífico.

Sería importante si podés explayarte un poco en cómo está la organización en los sectores trabajadores, populares, y a partir de ahí cómo se fue dando la confluencia. Y también qué organizaciones políticas intervienen en la Resistencia.

Bueno, nosotros consideramos que es un caso curioso el de Honduras en términos de las organizaciones políticas, porque los partidos políticos de izquierda reconocidos desde la unificación democrática, y las otras expresiones de izquierda, no controlan ninguna parte del movimiento popular. Es al revés: nosotros somos parte del movimiento popular. Es un país donde en el movimiento social confluyen todas las expresiones políticas, aún antes del golpe. Entonces, digamos, si hablamos del los sindicatos, el 95% del sindicalismo hondureño es del Estado, son sindicatos del Estado. Y apenas el 5% de los organizados representan sindicatos de la empresa privada. Que son los sindicatos más combativos ese 5% porque tienen el conflicto de clase más directo con el capital, que son el sindicato de la producción de cemento, también el sindicato de trabajadores de la industria de la bebida y similares, que es el STIBYS, que es el que más coordina políticamente la situación ahora. De hecho el STIBYS mismo acaba de lanzar un candidato a presidente independiente, que es Carlos H. Reyes, que es también uno de los principales dirigentes de la lucha. Es un dirigente popular desde hace más de 30 años, con origen en el Partido Comunista, que es reconocido por amplios sectores de la población y además está arrastrando mucho el voto. Según las últimas encuestas tiene casi el 40% de aceptación para lo que podrían ser las próximas elecciones. De tal manera que la estrategia es del movimiento popular, y no del partido político.

Y profundizando sobre este tema, que es el tema de la candidatura presidencial de este dirigente obrero, llego, por ejemplo a nuestro país, la candidatura. Pero ahí nos entraba un poco una duda: si era parte de una articulación más global del Frente de la Resistencia, o era un tema que se estaba discutiendo, la participación en ese proceso electoral que se avecina. ¿Cómo combinar la participación con el tema de que esté el golpe y Zelaya todavía esté afuera? Si se ha charlado algo de eso y si sería una resolución colectiva o puede plantearse la posibilidad de que se den dos respuestas: una la de esta candidatura y otro sector que no avale la participación.

No hay posibilidades actuales de hacer dos estrategias con respecto a lo del golpe. Carlos H. Reyes ha manifestado públicamente que si el presidente no ha regresado al país entonces nos retiraríamos y no avalaríamos el proceso de la derecha. Pero ¿qué pasa con la candidatura de Carlos H. Reyes? A pesar de que tenga posibilidad de ganar, solo tendríamos un presidente pero no tendríamos diputados al Congreso Nacional y entonces nos veríamos mermados en los otros dos poderes del país que son el Congreso y la Corte Suprema de Justicia.

Entonces se plantean alianzas aún mayores, históricas en Honduras, porque está el sector del Partido Liberal que tiene candidatos a alcalde, que también eso define el poder local, y candidatos a diputados que son afines al presidente y que también se han unido al Frente Nacional de Resistencia Popular, y estaría toda la base social, sindical, obrera, campesina que está apoyando tradicionalmente a Carlos H. Rayes.

Entonces lo que nosotros vemos en el futuro es la transformación de este movimiento social en un movimiento más político, amplio y con más posibilidades de transformar y obtener transformaciones en el país.

Ahora ¿tendrá capacidad la Resistencia para ir más allá en sus acciones y lograr realmente cambiar la situación en Honduras?

Bueno, es importante aclarar que hay muchos sectores del país donde hay alta concentración de armas en manos del pueblo, digamos. En la parte litoral atlántica, que es la parte norte, nor-oriental del país donde ha habido mucha presencia del narcotráfico, los campesinos tuvieron que armarse desde hace mucho tiempo. Ahí tenemos más de 5.000 hombres armados. Y a ellos más bien se les ha propuesto que la estrategia se mantenga en la parte pacífica. Lo mismo en la parte oriental y en la parte sur del país, donde por los conflictos armados de Centroamérica quedaron muchas armas y mucha experiencia y cultura de las armas. Pero se ha acordado a nivel nacional no hacer acciones armadas porque eso haría pie a lo que nosotros hemos visto que puede ser la estrategia de los norteamericanos, y es promover una guerra civil para lograr una intervención norteamericana directa en el país. Ellos tienen problemas ahora para reactivar su industria de guerra y lo necesitaría también en el caso de que el teatro de operaciones se extendiera más allá de lo de Colombia y Venezuela, y también quisieran incorporarse en Centroamérica, siendo también que el ejército nicaragüense no es afín a la política imperialista norteamericana. Para nosotros es estratégico mantenernos pacíficamente en las calles.

Nos interesa conocer un poco la relación del Frente Nacional y Zelaya. También ha habido muy poca información de quién era Zelaya antes del golpe, aunque un poco por su participación en el ALBA hemos conocido algo, pero sería interesante la relación, y si eso ha cambiado luego del golpe.

En Honduras como casi en el resto de América Latina ningún candidato a presidente podría llegar al poder sin no tuviera intenciones claras de respaldar todas las políticas de las oligarquías de sus países. En ese sentido el presidente Zelaya no era una excepción. Cuando él llegó a la presidencia, nos confesó a nosotros, tenía todas las intenciones de privatizar todos los sectores. De hecho quería ser agresivo con las privatizaciones el primer año: quería privatizar el agua; el puerto más importante del país, que es Puerto Cortés, donde exporta también la oligarquía salvadoreña, incluso los costarricenses y los nicaragüenses salen al Atlántico por esa vía; también la energía eléctrica… todo todo. Todo lo que fuera servicios públicos iba a ser privatizado.

Sin embargo al primer intento de privatización se dio cuenta de que la oligarquía hondureña lo que ha tenido privatizado todos estos años han sido los aeropuertos, y es tremendamente ineficiente y sumamente corrupta. No ha pagado impuestos, ni tampoco ha ejecutado las obras que ha prometido cuando se hicieron las concesiones. De tal manera que él comprobó, y para nosotros nos pareció algo raro, que la privatización no daba respuestas a los problemas sociales. Y bueno, eso ha sido algo tradicional en todo el mundo, en el país, y sobre todo en América Latina. Pero a nosotros nos lo expresaba con tanta indignación y con tanta sorpresa que parecía auténtico. En un primer momento desconfiamos, después nos fuimos dando cuenta de que sí era auténtica su sorpresa cuando en una ocasión, reunidos en el gobierno, las reuniones entre el movimiento popular y el gobierno se fueron haciendo bastante frecuentes, nos dijo que lo que había descubierto que había en Honduras era un neo-colonialismo. Que ya para extraer las riquezas de los países no era necesario llevar los ejércitos, sino que se podía hacer simple a través de la economía transnacionalizada. Y cuando empezamos a ver que ya había incluso un esfuerzo teórico de él por entender desde otro punto de vista lo que pasaba en nuestros países, empezamos a entender que había una conversión.

Ahora tiene todo un discurso que pertenecería, digamos, a un militante de la izquierda y no a un tradicional oligarca. A pesar de que su extracción es totalmente burguesa, sobretodo de la burguesía terrateniente del campo hondureño que es bastante conservadora. Pero también vemos en él una persona bastante audaz políticamente, y capaz de tomar riesgos, por ejemplo Zelaya para llegar a presidente vendió sus 17 empresas personales para pagar toda su campaña. Se arriesgó el todo por el todo para estar ahí. Lo que era algo impensable, que un candidato minoritario, no apoyado por la oligarquía pudiera llegar a ese puesto, se dio. Y no solo eso, sino dos años después de estar ahí, digamos, los traicionó, o pues cambió toda su intención por estar más del lado del pueblo que de la oligarquía.

Tomando en cuenta esto último que estás diciendo ¿qué representa Zelaya y qué representa la Resistencia hondureña para la posibilidad de un cambio de la situación en Honduras, para, digamos, la transformación social, política, la emancipación hondureña y centroamericana?

Bueno. Para empezar, para la izquierda creo que representa una lección, para los movimientos sociales también. Porque en realidad pasamos tanto tiempo distanciados del presidente, porque no creímos que era posible la conversión de un ser humano. O sea, nosotros no vemos en el enemigo la posibilidad de transformar su conciencia, sino de derrotarlo. Se dice que es más fácil vencer que convencer ¿no? Y en ese sentido me parece que podríamos madurar un poco más estrategias a nivel de la izquierda y el movimiento social para apelar más a la argumentación teórica de nuestras posiciones que a la confrontación directa, que en definitiva refuerza más las posiciones de una derecha que es bastante ignorante, bastante injusta y bastante represiva en el caso de América Latina.

Entonces para nosotros representa también un ejemplo el hecho de que cuando un pueblo es agredido de verdad se puede magnificar su posibilidad de respuesta y su posibilidad de comprensión de lo que pasa en los procesos sociales.

Tomando en cuenta el tema Zelaya, te quería preguntar qué opinión le merece a la Resistencia la negociación de Arias. O sea, en el sentido de que muchos de los puntos que se estaban planteando en esa negociación dejaban muy condicionado al gobierno, de volver en esas condiciones a Honduras ¿Cómo lo evaluaba la Resistencia? Y el tema de la Constituyente, si sigue siendo un reclamo junto con el tema de la restitución y que se vaya el golpe, el tema de la reanudación de la Constituyente. Entre otras cosas en el plan de negociación se lo daba un poco por terminado ¿Qué reflexión le merece a la Resistencia y a las fuerzas que actúan en Honduras?

Bueno, el tema de Arias es algo que nosotros interpretamos tal cual lo hizo, digamos, a nivel internacional las fuerzas solidarias. Y fue que era la estrategia de la CIA para aminorar un poco la fuerza de la resistencia y la presión del presidente para volver al poder. Sin embargo el presidente aceptó… de hecho en páginas tan importantes como Rebelión, el artículo que ha destacado ese día era que Zelaya había capitulado. Pero la Resistencia se manifestó públicamente que no aceptaba la negociación, el presidente dijo que sí, pero más bien lo que estaba en la estrategia del presidente era volver al país, y una vez retomado el poder continuar con todo la batalla por la Constituyente. Y ahora con más argumentos porque el hilo constitucional se rompió. Lo que hubo fue un golpe de estado y eso es una cosa que se puede demostrar.

Ahora, todos los planteamientos de la Resistencia ahora comienzan con el primer punto que es: nada se va a hacer en el país si no se hace, después de unas elecciones o después de la vuelta a la democracia, una convocatoria a la Constituyente. La Constituyente sigue siendo el primer punto del movimiento de Resistencia en el país. Y ahora no solo hay comprensión sino que hay promoción desde los movimientos populares de que la Constituyente es la salida más política a lo que está pasando en el país.

Un poco relacionado a algo que dijiste ahí. Tú has mencionado dos veces el tema de la estrategia de la CIA ¿Cuál es la posición del Frente Nacional de Resistencia frente a Obama y su discurso y su actuación en los últimos 57 días de resistencia?

Bueno, el movimiento popular en sí mismo siempre ha sido bastante antiimperialista. Y nosotros no creemos que en el cambio de gobierno norteamericano realmente haya un cambio del gobierno de la política internacional. Para nosotros sigue siendo la misma política agresiva. Muy probablemente en el caso de Obama, como publicara en diciembre en un artículo Eva Golinger, que decía que la estrategia del Pentágono iba a ser ahora bastante de la guerra sucia, como se está dando en Honduras y no tanto la de invasión directa, como era la de Bush, que en definitiva lo que hizo fue activar mayores sectores del mundo contra el imperialismo. Ahora pareciera que esas estrategias nacionales de desestabilización de gobiernos es lo que se está aplicando. Entonces, esa claridad de que lo que hacen los gringos, por un lado a nivel publicitario es promover la democracia, y por el otro es promover la guerra y la desestabilización, esa claridad no la tiene solamente la conducción de la Resistencia, sino la tiene el pueblo en la calle. El pueblo está haciendo análisis político al nivel, digamos, que nosotros no esperábamos, y entre otras cosas es porque la gente se comunica más, hay mucho más flujo de la información de lo que pudo haber en un golpe de los años ´60 o ´70. y en ese sentido, nosotros decimos: hicieron el golpe con un manual viejo, y el pueblo ha cambiado, el mundo ha cambiado.

Nosotros nos hemos encontrado en una actividad internacional, donde se tomó en cuenta el tema de Honduras, y se emitió una declaración conjunta al respecto ¿Cómo evalúas los resultados de este seminario y cuáles son las repercusiones que puede tener en materia de solidaridad internacional?

Cuando uno sale del país se da cuenta que a nivel internacional hay mucha más posibilidad de enterarse por lo medios qué es lo que está pasando en el país. A nivel interno el control mediático es muy fuerte. Y para nosotros como Resistencia es muy importante saber que los pueblos del mundo se solidarizan con el pueblo hondureño. Eso moraliza mucho la batalla. Ahora uno puede ver en las marchas de la Resistencia la gente marchando con banderas de todos los países del mundo, que se han opuesto públicamente al golpe. Y eso hace ver que la lucha tiene in carácter de humanidad, un carácter de racionalidad por encima de lo que los golpistas pregonan que es un carácter de legalidad, digamos, o de antichavismo, que es lo que más han pregonado.

Entonces estos eventos internacionales, estos encuentros para nosotros tienen un valor sobretodo moral, que es una cosa muy importante para la Resistencia: mantener la moral en alto.

¿Alguna resolución concreta? ¿Se va a llevar esto a Honduras? ¿Qué repercusión tendría esto desde el punto de vista del apoyo que pueda recibir la Resistencia hondureña?

Pues, hemos gestionado la posibilidad de hacer un foro internacional en Tegucigalpa, con la presencia de los movimientos populares del mundo. Se sabe que los gobiernos no apoyan, al menos de manera nominal, el golpe, pero también es importante para la gente y para la Resistencia en la calle ver que sectores populares del mundo entero pueden hacer presión en el mismo Tegucigalpa, en el mismo Honduras contra el golpe de estado. Y para eso se gestiona lo que vendría a ser un foro en los meses de octubre, en los que participen sindicatos y movimientos populares y políticos de toda América Latina, desde sectores progresistas, democráticos y también revolucionarios, todos unidos en contra del golpe de estado. A la vez que, por ejemplo, sindicatos norteamericanos han ofrecido también la posibilidad de estar presente ahí, y fuerzas europeas de todo el movimiento social que podrían hacer una presión importante allí.

¿Cuál será el comportamiento del gobierno hondureño de facto, que quiere presentarse como un gobierno democrático, frente a la realización de un evento de esta naturaleza?

Pues el mismo que ha habido, digamos, con a la presencia de cuerpos de derechos humanos que en las semanas que se presentan en Honduras quitan los titulares contra Zelaya, quitan las páginas en las que aparece Hugo Chávez con ametralladoras, quitan los anuncios de la televisión donde hacen campaña de guerra psicológica contra la población. Yo creo que cada vez que hay presencia internacional, que nosotros procuramos que sea en forma permanente, baja el nivel de la guerra psicológica contra el pueblo y también baja la presencia de los militares en la calle. Uno puede ver policías en la calle, pero cuando no hay presencia internacional lo que más se mira son militares, que en definitiva no tienen ni educación ni métodos para reprimir una marcha, sino que usan disparos y hay mucha gente herida por eso. Métodos represivos como si fuera una guerra contra el pueblo, como si fuera una guerra civil de un pueblo que está desarmado y se presenta de manera pacífica en la calle. Así que la presencia internacional para nosotros es muy positiva.

Bien. Esperamos entonces que los movimientos sociales y los movimientos solidarios con Honduras podamos encontrarnos allá en el mes de octubre y nuestros medios de comunicación puedan mostrar cómo persiguen la realidad. Hasta entonces.

Bueno, muchas gracias para nosotros es muy importante su presencia allá.

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