Encontramos un ensayo (verlo original aquí) bastante interesante que relata la vida de un golpista, la triste vida de un traidor a la patria:

“El primer castigo del culpable es que su conciencia lo juzga y no lo absuelve nunca”.
Juvenal

Un golpista escucha la diana y se oculta tras las armas, es demasiado diminuto… como para llenar la fatiga, el uniforme de soldado con su cuerpo es demasiado traidor para cobijarse en la bandera, Judas lo escupe y da la vuelta…

Un golpista, se levanta con la aurora, charlatanamente se sienta frente a una cámara y gruñe… grita, estira el hocico, mientras el dueño del zoológico… le lanza una cascara en premio.
Un golpista no es demonio…los demonios son temerosos de la justicia y de la historia incluso, demasiado leales y honestos y sobre todo convencidos que más allá de la muerte siempre hay quien pasa factura.

Un golpista… se despierta siente que ha experimentado una vejación como si hubiese estado en otro cuerpo, en otros pasos.

En su cama cierra los ojos piensa que puede dormir y entonces sueña…sueña ser arrojado sobre concreto y un frío se cuela entre la camera que mas que camera es una simple camiseta…un golpista sobre saltado se levanta golpista con la sensación de dispararos de repentinos estallidos…
se levanta con la piel eriza dolorida como si cañones metálicos y helados le punzan los costados.

Un golpista sabe que esa vestidura no es la suya… que no le queda bien se la prueba, sabe que no es su talla… pero igual, así son los sueños y así es la vida de un golpista, toda alucinación…

Un golpista sufre un insomnio terrible como si en su mente se acopiaran todas las voces de una América antigua…

Un golpista siente los toletes que se estrellan indolentes contra las costillas, un golpista delira que no está, que no se encuentra por ningún lado, que se siente sin carnes y sin huesos, que se siente sin alma casi, como si no estuviera, como si le hubieran desaparecido…un golpista no duerme,se retuerce en la cama, alucina que se le vienen encima, balanzas, barrotes y sentencias, escucha que le gritan chauvinista, xenofóbico, asesino, racista…

Un golpista se levanta, como se levantan los golpistas… asustado y se pone la máscara de humano… y reza, hace una plegaria hipócrita… que no alcanza más distancia que el paso lento, resignado y firme al infierno…

Un golpista no es demonio…los demonios son temerosos de la justicia y de la historia incluso, demasiado leales y honestos y sobre todo convencidos que más allá de la muerte siempre hay quien pasa factura.

Un golpista no duerme, soñando que es presidente, y repentino… es presidente, falso, golpista pero presidente decreta toques de queda… sale golpista en televisión, anuncia golpista al mundo que no sucede nada…porque el pueblo es siervo y Honduras es sólo un feudo para él.

Un golpista es el resultado de sacar un ciudadano, presidente, legítimo para variar de madrugada, enviarlo a Costa Rica para repetir lo de Morazán, golpear a un pueblo, llenar cada rincón de soldados y otras marionetas… ponerse una careta de humano, actuar como primate y sacar de su inconsciente, una a una su mediocridad, su odio, su ineficiencia, su democrática rapacería, el lacónico deseo de los sueños inconstitucionales de ser, por un día o por un mes aunque sea golpista…pero ser presidente.

Un golpista se despierta suda como puerco, cuando le quitan o le niegan la visa y entonces se atormenta y se ve solo, solo, solo y enjaulado y aun se preocupa más, doloroso, angustiado, piensa a donde me iré a gastar la fortuna que me he robado en donde me ocultaré cuando los palos y las piedras me manden al exilio, quien me dejará un lugar, quien albergará un kon expatriado un golpista no duerme… no duerme… sólo, sólo espera los multiplicados golpes esos mismos que el dio al pueblo…

Un golpista ha olvidado que aunque alta es la noche Morazán vigila.

..... El golpista no descansa tranquilo porque le teme que los derechos humanos le dé el castigo que está buscando esquivar con mentiras, faláceas y calumnias, amparado de una cúpula empresarial y los medios de comunicación más acaudalados.

Un golpista que creyó que iba a ser legal, nunca lo será, ni amañando a la CSJ, nadie en el mundo los reconoce, y la mayoría de los hondureños tampoco los reconoce, un canciller que no puede salir de Honduras, un presidente de facto que ante los ojos del mundo no es nada más que un asaltante del poder y que necesitan a terceros para comunicarse en el mundo porque nadie los reconoce como gobierno, y funcionarios de facto están sin visas.

Los golpistas no son más que payasos porque solo tonterías dicen, creían que el reloj jugaba a su favor, y sale que la resistencia no termina, y se fortalece, caso contrario de ellos que se van debilitando al punto que dependen exclusivamente del fusil militar.

El mundo les da bofetadas tras bofetadas, salió golpista la embajadora en Argentina, los argentinos la expulsaron, los golpistas quisieron hacer reprocidad, pero no pudieron porque para nadie son gobierno, y la representación ahí quedará, lo mismo sucede con Costa Rica y así vamos.

Carlos Eduardo Reina anuncia de que los golpistas por parte de la ONU recibirán un ultimatum, de no cumplirlo definitivamente nadie en el planeta reconocerá unas elecciones ilegales que vienen de una dictadura fascista.

Hoy se miran golpistas que se esconden porque el pueblo los repudia, que hasta huevazos reciben por traidores, un Micheletti que ni su propio partido lo reconoce, y tiene que recurrir al siempre golpista Partido Nacional, un partido que es todo lo malo, y es antidemocrático.

Los más fieros defensores del zarpazo a la democracia resultan ser los nacionalistas, por eso se mira clara una línea con Pepe Lobo de este régimen de facto, ó sea que Micheletti no solo traicionó a Honduras, también traicionó doblemente a su partido, y el golpismo hondureño tiene su candidato, y ese es Pepe Lobo.

Gastan millones en campañas al estilo de los años 80s, y no les da pena todavía decir que no es golpe, y no violan los derechos humanos, sus torpezas son enormes, y demuestran ser unos déspotas, que no soportan ni la más mínima oposición.

Los déspotas cómo estos ultraconservadores, mataron millones en el siglo XX por sus fantasmas que solo ellos ven, y sus inventos, y ahora están masacrando en todo sentido a Honduras, defendiendo cosas que ellos mismos se inventaron, pues con sus inventos ultrareaccionarios y antiprogresistas cometen todo tipo de crímenes.

Son delincuentes desde el momento del golpe y lo siguen siendo con los crímenes que cometen, amparados en un Ministerio Público quién hasta tiene prisa para castigar a los presos políticos de la dictadura, quién creó autoatentados, así cómo lo hizo Hitler, y agarrando a la “sumba y marumba” gente, amañanado pruebas según denuncian además, quieren sentenciar a inocentes, para querer desprestigiar a la resistencia, en su desesperación porque la resistencia al golpe los está maneatando, ya no pueden con ella estos golpistas, ni las palizas que dan a la gente, ni las balas de francotirador golpista pueden con el pueblo conciente que realmente ama a este país.

Esta lucha va más allá si se es Zelayista ó no, es una lucha entre demócratas y dictadores, acá se defiende a la democracia, a la legalidad, a nuestra Constitución y a la soberanía popular, quién se opone a la lucha es un traidor a la patria, comete crímenes de lesa patria, y es un vendepatria.

Los que están en las calles no solamente luchan por una restitución, luchan por el futuro de Honduras, no podemos permitir que por cualquier conflicto político se acuda a un golpe de estado, si instituticionalizamos eso, nunca podríamos consolidar un gobierno porque por el marcado bipartidismo, todo gobierno tiene oposición partidaria, y la oposición buscaría ganar el poder que perdió en las urnas, dando los golpes de estado, solo trogloditas toman posiciones tan radicales, Honduras tiene los verdaderos enemigos, esos enemigos no son los que nos dice el régimen de facto, no están en Venezuela, en Ecuador, en Bolivia, Cuba ni en Nicaragua, tampoco es el socialismo, y mucho menos el difunto comunismo, el enemigo lo tenemos en casa, y es el radicalismo de la derecha hondureña superultrarreaccionaria.

Estos ultraconservadores no dudan en vender la soberanía del país cómo lo hicieron en los 80s para agredir a Nicaragua por medio de la contra, la historia registra que todo gobierno que se proyecta a nivel social y que decide gobernar a favor de las mayorías que son ignoradas por los gobiernos, les dan golpes de estado, una derecha golpista que no permite ni la más mínima compensación social, no soporta que un gobierno piense de que la riqueza debe ser distribuida de forma más justa, que los ricos no deben ser tan voraces y acaparar toda la riqueza del país, una derecha que no se da cuenta que metiendo dinero en el mercado también se benefician los ricos a quiénes tanto defienden, que un pueblo que tiene más poder adquisitivo tiene más poder de compra, la derecha paleolítica tampoco se da cuenta que Mel Zelaya no pretendía expropiarle a nadie nada, y tampoco pretendía eliminar los ricos, pues estos siempre iban a estar, la proyección social del gobierno del Poder Ciudadano es reducir la pobreza del país, y solo se puede reducir tomando decisiones a favor de los pobres y darles más poder.

Los conservadores que tanto se jactan de demócratas a la hora de la hora demuestran no serlo, y se oponen a que nosotros podamos decidir cómo vivir, y que podamos participar en la toma de decisiones, y aprobar ó improbar la función legislativa del Congreso Nacional, ó sea que el conservador hondureño es un autoritarista dictador en potencia.

Esos empresarios déspotas que dieron este golpe de estado, no pagan los impuestos que deberían de pagar y un gran porcentaje de las fortunas que tienen son dineros que le han robado a la sociedad hondureña, por eso quieren controlar los gobiernos, y al no poder controlar este, le dieron un golpe de estado para poner a una mayoneta de ellos, que es Micheletti, junto a unas Fuerzas Armadas desnaturalizadas, que aparte de traicionar al país, siguen sin entender su función, y más bien prefieren defender a una burguesía, al punto de actuar cómo una organización terrorista, cometiendo masacres, torturas, crímenes de lesa humanidad y terrorismo de estado, siendo el pilar de un estado fascista.

Es más la Resistencia les va metiendo más clavos a sus ataudes golpistas, porque entre más resisten, más crímenes de lesa humanidad cometen los dictadores, sumándole cargos en un futuro, que se reflejarán claramente en sentencias en contra de estos asaltantes del poder en el país, quiénes se niegan a aceptar de que este golpe es un mal parto.

Micheletti está tan desolado en su partido, que casi todos los que le apoyan son cachurecos, un partido tradicional pero minoritario, y Elvin Santos perdió casi todo su caudal político por golpista, dicho caudal que podría llegar a Carlos H. Reyes.

Estos son los males de tener una derecha tan radical, el radicalismo nos lleva a estas cosas, un estado fascista radical al puro estilo de Hitler, Pinochet y compañía es el actual.

No tienen vergüenza ni dignidad, por aferrarse al poder espurio no les importa desprestigiarse a nivel mundial, que todo el planeta los reconozca como golpistas, cómo delincuentes, cómo corruptos, cómo violadores de los derechos humanos, etc. una derecha que prácticamente ha monopolizado el poder en la historia de Honduras, y se aferra tanto al mismo sin pudor, y lo peor es que no es capaz de justificar su presencia en el mismo, porque todos sabemos cómo está Honduras, y estos son los mayores culpables.

No sean cómo Renato, ¡juéguenle limpio a Honduras!.

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