En cualquier pueblo, en cualquier ciudad de nuestra patria -por muy pequeña que sea- se los va a encontrar recorriendo las calles y carreteras, el puño en alto, viril, reclamando lo que es suyo y se lo han arrebatado. Combaten por otras formas de democracia posibles. Constantes, permanentes, tercos, ...

51 días y allí los tienen, luchando, devolviéndole a la palabra dignidad el brillo y el significado que había perdido. ¿Quién dijo que eran sumisos? ¿Quién dijo que eran unos cobardes indignos de Lempira y Morazán? Se equivocan. Allí los tienen día a día, bajo el sol y la lluvia, los siete días de la semana, no importa el lugar ni la hora, sin permiso de cansarse. Lo están demostrando.

En cualquier pueblo, en cualquier ciudad de nuestra patria -por muy pequeña que sea- se los va a encontrar recorriendo las calles y carreteras, el puño en alto, viril, reclamando lo que es suyo y se lo han arrebatado. Combaten por otras formas de democracia posibles. Constantes, permanentes, tercos, pelean por la restitución de su presidente, por el orden constitucional de esta Honduras irredenta. Y lo hacen con inteligencia, venciendo al impostor en cada campo de batalla, sin otra arma más que la razón.

No ha habido balas, ni bombas lacrimógenas, ni garrotes que puedan contra ellos. No han podido los gorilas con estos hombres y mujeres heroicas, no pueden ni podrán las mentiras de este régimen oprobioso contra ellos, ni los toques de queda, ni nada. La prensa vendida y la policía cobarde les hacen los mandados. El ejército los encuentra en sus pesadillas. Los ricos se esconden cuando los ven venir y las paredes los esperan para recibir sus mensajes. Las plazas los conocen bien, sus consignas resuenan en los puentes a desnivel y sus discursos no son llevados por el viento, penetran en sus conciencias, se encarnan. Luchan con alegría, con coraje, con indignación. Nada ni nadie podrá detener su marcha de pueblo victorioso. No es con el crimen, ni con el odio, ni el descrédito o la calumnia que podrán contener su paso luminoso por la historia. Han despertado. Los golpistas lo saben, por eso les temen.

Feliz aquel que pinta una manta, el que escribe un poema contra el tirano, el que canta, el creativo, el que levanta su voz y la Bandera Nacional y la bandera de la dignidad y camina para derrotar a los golpistas, pues su lucha no es inútil. Su lucha tiene sentido y sentimiento.

Para los que luchan por su patria, como ellos lo hacen, la historia tiene un sitio especial, serán llamados verdaderos hondureños, héroes. Serán el orgullo de las futuras generaciones. La historia los cobijará entre laureles porque no se vendieron, porque no renunciaron a sus principios ni a sus convicciones.

Caminan, avanzan. Saben, están seguros, que el amanecer del pueblo victorioso los espera.

0 Comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Comenta lo que gustes, critica, aconseja o dinos cualquier cosa que desees, pero no olvides evitar ofender verbalmente... gracias.

techieblogger.com Techie Blogger Techie Blogger