El régimen golpista a medida pasa el tiempo puede ser señalado de muchas formas sus acciones, y haciendo un análisis del concepto de terrorismo de estado, notamos que encaja perfectamente con el accionar del régimen de facto, por lo que es más que correcto decirle terroristas a ellos, ya que estos tienen el descaro de decir que la resistencia es terrorista.

Miremos los conceptos

El terrorismo de Estado consiste en la utilización, por parte de un Gobierno, de métodos ilegítimos orientados a inducir el miedo en una población civil determinada para alcanzar sus objetivos sociales, políticos o militares, o fomentar comportamientos que de otra forma no se producirían. Dichas actuaciones se suelen justificar por la “Razón de Estado“.

La expresión de razón de estado ha cobrado muy mala fama y conlleva una significación negativa. Hasta tal extremo, que en la actualidad “por razón de Estado” se utiliza de manera generalizada para definir las medidas ilegales o ilegítimas tomadas por un Gobierno con intención de mantener el orden establecido o mejorar su posición frente a enemigos y disidentes.

En tiempos modernos, se ha utilizado el término de disidente sobre todo para referirse a quienes, por motivos de conciencia, asumiendo deventajas o incluso persecución, han alzado su voz desde dentro de países dominados por regímenes totalitarios, dictatoriales u opresores o que no permitían el desarrollo de ciertas minorías

Habitualmente, se ha considerado que el terrorismo de Estado adquiere una o varias de las formas siguientes:

Uso de la coacción o persecución ilegítima, el secuestro, la tortura, el asesinato o ejecución extrajudicial utilizando recursos policiales, parapoliciales o paramilitares.

Creación, normalmente en secreto, de organizaciones terroristas clandestinas convencionales -reales o simuladas-, apoyo a las mismas o negligencia deliberada en su persecución. A veces, estas organizaciones se presentan como extremistas de las fuerzas opositoras, lo que otorga mayor justificación a sus promotores de cara a la opinión pública.

Instrucción o inducción a la tropa propia para que actúe de tal manera que cause terror en la población civil del enemigo, o negativa a introducir medidas que limiten o persigan tales acciones. La Escuela de las Américas(escuela del ejército de EEUU) ha sido criticada porque en dicha institución se entrenaron numerosos militares latinoamericanos, incluyendo entre ellos a posteriores miembros u organizadores de escuadrones de la muerte.

Vean cómo encajan estas cosas con lo que vive Honduras.

Vivimos en un Estado totalitario, autoritario, dictatorial, represivo y golpista, en dónde es perseguida la oposición política del mismo, se denuncia la reactivación de escuadrones de la muerte por parte de la dictadura.

Hay denuncias de tortura, persecusión, asesinato, coacción (censura) y secuestro, y miremos además cómo va desarrollándose el concepto en esta dictadura, se inventan organizaciones terroristas, se inventa armamento de la resistencia, se inventan de que nos invadirán naciones extranjeras, e incluso la participación de las FARC.

El terrorismo sube cuando los mismos golpistas infiltran gente en las marchas para crear disturbios y así mediante la prensa satanizar la oposición al golpe, por ejemplo lo que pasó el martes, el mismo conductor del bus quemado aseguró de que los que hicieron eso fueron personas que no pertenecían a la marcha si no que eran personas que se bajaron de un busito blanco, con el fin de manchar la protesta, estas tácticas sucias vienen de los mismos golpistas para manipular a la opinión general usando métodos ilegales e ilegítimos.

Las acusaciones de terrorismo y sedición de los dictadores contra la resistencia

No son penas aplicables ni auténticas, porque para que acuses de sedición debe ser una autoridad legal, y este no es el caso, no puedes acusar de sedición a las personas que protestan en contra de un régimen de facto, ó sea un gobiernos ilegal que ostenta un poder espurio.

Tampoco aplica terrorismo, porque el terrorismo es atentado en contra la población, y acá nadie está atentando contra nadie, porque contra lo que se lucha es contra de una dictadura de un gobierno golpista.

La insurrección en estos casos es permitida por la Constitución:

ARTICULO 3.- Nadie debe obediencia a un gobierno usurpador ni a quienes asuman funciones o empleos públicos por la fuerza de las armas o usando medios o procedimientos que quebranten o desconozcan lo que esta Constitución y las leyes establecen. Los actos verificados por tales autoridades son nulos. el pueblo tiene derecho a recurrir a la insurrección en defensa del orden constitucional.

Por lo que es totalmente improcedente capturar, apresar, agredir, asesinar y presentarle requerimientos fiscales en contra de los manifestantes, porque aunque no lo quieran reconocer, la Ley es clara, acá hay un golpe de Estado, por lo que todo tipo de protesta es permitida con el fin de restaurar el orden constitucional.

Acompañado del terrorismo mediático

Para fortuna de estos golpistas esto no figura en el código penal, ellos desestabilizaron el país mediante campañas que en el fondo eran golpistas, con el fin de crear el escenario para romper el orden constitucional del país.

Miren este comercial que salía antes del golpe:

La trampa resultó ser el golpe de Estado, y no la cuarta urna, ahí avisaban de lo que se venían preparando para romper nuestra democracia, por grupos empresariales mayoritariamente de origen árabe.

Luego del terrorismo mediático, pasaron al cerco mediático para engañar al pueblo y ocultarle lo que realmente están haciendo estos golpistas, quieren cerrar los medios de comunicación independientes.

El gobierno de facto hasta les da línea

Ayer se reunieron con medios de comunicación afines en la cancillería golpista para hacer cambios de propaganda, que consiste en varias cosas.

1.- Ya no llamar lo que sucede cómo crisis política, si no tratarlo cómo un desacuerdo entre dos sectores debido a la “sucesión” .

2.- Omitir el término de polarización.

3.- Dar a entender de que Insulza tiene amenaza de muerte en Honduras, vinculando a Venezuela cómo es costumbre en esto, mencionando francotiradores y cosas así, y así la dictadura excusar el por qué no quiere que venga Insulza, con la esperanza de detener y dilatar la visita de la OEA.

Y lo que hicieron a Mel el 28 de junio también es terrorismo

El artículo 335 del código penal en su numeral 5:

5) Planifiquen, organicen, coordinen o participen en el secuestro o detención ilegal de una o más personas;

Lean este interesante artículo que explica todo lo que sucede en Honduras.

No queremos una Honduras gobernada por fascistas

De los medios de comunicación convencionales, habrán escuchado que unos militares muy buenos sacaron de Honduras a un Presidente muy malo que quería perpetuarse en el poder. Pero, ¿qué hay de cierto? ¿Qué ocurrió realmente en Honduras?.

Pongámonos en antecedentes antes de analizar la situación actual en Honduras. Este país centroamericano ha sido utilizado históricamente por los sectores más reaccionarios y más derechistas de la región para su política de agresividad contra cualquier iniciativa progresista que surgiera en esta parte del continente americano. Pruebas contundentes las encontramos en los años 80 con la creación de escuadrones y paramilitares que atentaban contra el sandinismo en Nicaragua, el proceso de paz en El Salvador o el avance de movimientos populares en Guatemala. Honduras ha sido un país dominado y manejado por las élites empresariales, por la derecha reaccionaria y por los intereses estadounidense dentro del propio país y en la región, por esa razón su único interés han sido explotar los recursos del país, explotar a los trabajadores, y mantener unos niveles elevados de pobreza, este panorama sin lugar a dudas les beneficiaban.

En el 2005 Manuel Zelaya se presentó con el Partido Liberal, y para sorpresa de muchos o de todos, sus políticas se separaban del servilismo a la derecha y a la oligarquía hondureña, para acercarse a un pueblo empobrecido y necesitado a través de políticas sociales y progresistas tales como la subida del salario mínimo, la abolición de impuestos a la educación primaria que permitió el acceso a las escuelas a mas de 400.000 niños, se aumento la inversión en sanidad, se crearon en estos 3 años de gobierno mas de 310.000 puestos de trabajo, la reserva de granos aumentó 4 veces, se sumó Honduras a iniciativas de integración y cooperación internacional, se abarató el combustible gracias a programas como PETROCARIBE, se redujo la pobreza hasta 10 puntos, etc. Eran propuestas y acciones que poco o muy poco gustaba a la derecha reaccionaria y a los sectores históricamente beneficiados por este desequilibrio social.

Para poder profundizar en los avances sociales y en la independencia del país así como eliminar la desigualdad e injusticia social reinante, es necesaria cambiar la actual Constitución instaurada por la última dictadura militar. La oligarquía hondureña y la cúpula militar miraron con recelo este posible cambio ya que podrían peligrar los privilegios y beneficios que les otorgaba esta Carta Magna. Entonces llegó la primera gran mentira de la derecha reaccionaria y de los medios controlados por la oligarquía nacional; “Zelaya quería perpetuarse en el poder”, cosa que es totalmente falsa como ya veremos. El gravísimo delito que cometió Manuel Zelaya, el Presidente constitucional de Honduras, fue querer realizar una consulta no vinculante en el que se preguntaba al pueblo si estaban de acuerdo que en las elecciones de noviembre hubiese una cuarta urna para votar la creación de una Asamblea Constituyente que discutiese y reformase la Carta Magna. Además, la actual Constitución hondureña solo permite un único mandato, y Manuel Zelaya no hubiese podido optar a una reelección ya que una nueva Constitución no estaría para antes de noviembre, y una reforma constitucional tampoco sería posible ya que el propio Zelaya lo desestimó.

Ahora bien, los medios de comunicación y la derecha reaccionaria esgrimen otro de sus grandes argumentos “el Congreso Hondureño y el Tribunal Supremo” están en contra de esa consulta. Manuel Zelaya, como ya se dijo, concurrió a las urnas con el Partido Liberal (de centro derecha), y una vez en el Gobierno, sus políticas dieron un claro giro a la izquierda, de reformas sociales y progresistas, algo que a la derecha, evidentemente, no gustó nada, es aquí donde comienza la guerra del Congreso con el Gobierno hondureño. El Tribunal Supremo, no es algo equiparable a los Tribunales Supremos europeos, su nombre completo es Tribunal Supremo Electoral, su composición emana del Parlamento y claro está, es una institución controlada por los mismos grupos políticos opuestos al Presidente Zelaya y sus políticas de cambio, por lo tanto no esperemos de ellos ni imparcialidad ni equidad.

También, se dijo que el Congreso (politizado y controlado por la derecha) no permitió la realización de un referéndum, y Zelaya “hizo caso omiso” a esta orden y se dispuso a celebrarlo. El caso es que el Gobierno hondureño y el propio Zelaya negaron que se tratase de un referéndum, más bien era una encuesta (no vinculante) que iba a ser gestionada por el Instituto de estadística. De hecho, en Honduras el voto es obligado, pero en el caso de esta consulta no lo era, por lo tanto no había convocatoria electoral oficial que suspender porque no existía, solo en las mentes perversas de la derecha reaccionaria.

En resumen, el Partido Liberal, el Congreso y Tribunal Supremo son “instituciones” controladas totalmente por la oposición a Zelaya y durante todo el mandato solo han estado boicoteando cualquier medida progresista y de corte social, por lo tanto han perdido cualquier credibilidad para ser tomada como Instituciones serias e imparciales.

¿Qué ocurrió el 28 de junio?

El 28 de junio se esperaba que el pueblo hablase y diese su opinión en la consulta no vinculante, pero horas antes los militares golpistas se encargaron de que ese pueblo no pudiera hablar. En horas de la madrugada, un comando del ejército asaltó la vivienda del Presidente Zelaya, secuestrándolo y expulsándolo del país rumbo a Costa Rica. Ninguna ley de Honduras, ningún artículo de la Constitución, permite que el ejército pueda secuestrar a un ciudadano y expulsarlo del país, al contrario, por la tanto hablamos de una flagrante violación de las leyes , de la propia constitución y de los derechos de Manuel Zelaya como ciudadano hondureño por parte de los golpistas. Todo estaba calculado por la derecha reaccionaria, la oligarquía y la cúpula militar. Evidentemente, el segundo paso para “legitimar” este golpe de estado, era inventarse una renuncia, los golpistas se sacaron de la manga una carta donde supuestamente Zelaya renunciaba, escrito que rechazó y desmintió tajantemente el propio Presidente expulsado del país. Acto seguido, los golpistas nombraron “Presidente” de la República al que hasta entonces fuera el Presidente del Congreso, Roberto Micheletti.

Todos los gobiernos del mundo, la ONU, la Organización de Estados Americanos (OEA), la Unión Europea, los Estados Unidos (aunque con tibieza) condenaron el golpe de estado y exigen la restitución del Presidente constitucional y legítimo Manuel Zelaya así como la restablecimiento del hilo democrático y constitucional.

Al quebrantamiento del orden constitucional le ha seguido la vulneración de los derechos humanos reconocidos en la Constitución Hondureña y en convenios y tratados internacionales ratificados por esa nación. Se han asesinado a manifestantes y líderes sociales, se han producido detenciones ilegales, se han perseguido y girado órdenes de captura en contra de dirigentes sindicales y otros líderes sociales, se han suspendido las garantías constitucionales, se han cometido sucesivas violaciones al derecho de libertad de circulación del pueblo hondureño, la militarización de la capital, la interrupción del servicio público de transporte, patronales obligan a trabajadores a acudir a marchas en apoyo a los golpistas, la clausura de varios medios de comunicación así como la expulsión de varios periodistas y así un sinfín de improperios y violaciones de los derechos humanos que para muchos medios de comunicación pasan desapercibidos.

La situación actual en Honduras no es la más deseada, mientras el régimen golpista continua con la represión al pueblo hondureño, centenares de miles de personas en todo el país secundan el paro, protestas y manifestaciones a apoyadas por las 3 confederaciones sindicales, por organizaciones sociales, políticas, indígenas o campesinas. Además el bloqueo de carreteras, del comercio, la suspensión del suministro de combustible y de la delicada situación alimentaria y de salud en el país hace saltar la alerta humanitaria.

Esta es la historia de cómo los fascistas y los golpistas de siempre, se oponen a cualquier cambio, a cualquier progreso o a cualquier acción que vea peligrar sus privilegios y prebendas en detrimento del pueblo.

Cualquier persona que esté de acuerdo con este golpe de estado, estará en contra de la democracia, en contra de los derechos de las personas, de la vida y del derecho de un pueblo a ser libre, progresar y poder decidir sobre su presente y su futuro. Podremos ser de derechas, de izquierdas, estar de acuerdo o no con Manuel Zelaya, pero lo que nunca se podrá tolerar es que se apoye prácticas fascistas, prácticas golpistas, criminales y represivas contra un pueblo.

Más de acuerdo no podemos estar, recordamos el otro día, antes de este golpe que escribimos que los conservadores tienen secuestrado a Honduras, había gente reaccionaria que evidentemente soltó aspavientos en los comentarios negando lo que decíamos y en algunos casos poniendo insultos, pues es que el insulto es algo de cajón del reaccionario.

Este golpe de Estado ha demostrado cuánta razón teníamos al afirmar esto, que a nuestra Honduras esta gente la tiene secuestrada y urge liberarla.

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