"El intelectual está en constante crítica, el método para lograr el cuestionamiento y la contradicción los conduce a la formulación de la antítesis, el intelectual es una palanca que empuja el cambio que conlleva a las transformaciones nacionales, él busca constante e incansablemente el mejoramiento de las condiciones técnicas, materiales y espirituales de la sociedad.

El intelectual es por naturaleza revolucionario y como tal contestatario, sin embargo debemos hacer ciertas apreciaciones y particularizaciones:

- El Intelectual institucionalizado, es el que trabaja para organismos internacionales, fundaciones y ONGs, pasó de ser activo a pasivo, perdió la independencia y la crítica, simplemente es un administrativo, se cuida que sus ideas no vayan más allá de los lineamientos de su patrón, se convirtió en conservador, y en ciertos casos en el encargado de neutralizar y quitarle presión a las demandas reivindicativas de la población, a través de la ejecución de proyectos asistencialistas y con “capacitaciones” y “seminarios” de adormecimiento o entretenimiento para desviar la atención de los ciudadanos de los problemas que le afectan directamente.

- El Intelectual burócrata, es el que trabaja para el gobierno, en esta situación perdió su naturaleza y se convierte en ideólogo del sistema, es un empleado más, con el agravante que es el encargado de justificar, mantener y perpetuar el sistema político-social y modelo económico de dominación, este tipo de intelectual se convierte en reaccionario, porque al defender y legitimar la injusticia, resguarda sus intereses y privilegios provenientes de la corrupción del sistema.

- El Intelectual orgánico, es el que trabaja para los oprimidos, este se encuentra inserto y forma parte de las luchas populares, pone su intelecto al servicio de la justicia social, económica y política, aporta desde la particularidad de su disciplina, en muchos de los casos se encuentra desempleado o trabaja independientemente, por no encajar con el perfil que exige ser funcionario internacional, miembro de una ONG o ser empleado del gobierno, él es excluido y se automargina, es bueno aclarar que es temido porque este intelectual es libre, no tiene cadenas que lo aten y está dispuesto incluso a entregar su vida por sus ideales.

Un partido político de izquierda no es revolucionario si entre sus filas no se encuentran los intelectuales orgánicos, no se puede hacer cambios en la infraestructura ni en la superestructura mucho menos una revolución sin ellos.

Si un partido político que se dice revolucionario no cuenta entre su militancia con intelectuales orgánicos y accede al poder político está condenado a darle continuidad al sistema político y modelo económico de la derecha, y no hará cambios ni tampoco transformaciones, se convierte en partido de izquierda light o dietético, es decir, que no le hará daño al sistema, al contrario lo fortalece".

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