Cuando el pueblo calla las paredes hablan

Débora Ramos

El grafiti, un arma al servicio de un pueblo que camina hacia su libertad en su lucha por conquistar su herencia de ser los verdaderos hijos de esta tierra.

Cuando los bastardos de la nación se adueñan de los canales de la palabra, nace un nuevo lenguaje: la palabra de la dignidad escrita en paredes, en piedras, en muros y en todo lo que pueda servir para dar a conocer el pensamiento de una verdad colectiva que se conmueve con el dolor del pueblo.

Podemos decir que el ingenio en la comunicación verbal, en una sociedad afectada por un resquebrajamiento democrático, se inventa y reinventa para dar paso a un desfile de palabras, a una manifestación de palabras, a una caravana de palabras en resistencia, en protesta, en huelga, en grito partido, en llanto de rabia, en llanto de dignidad. Porque son palabras descalzas, con hambre, con aguante, rabiosas del silencio, descamisadas, con ropas remendadas, huérfanas, atrapadas en un terrorismo mediático de los dueños de siempre, de corsarios de otras tierras.

Y es así como viajamos con las palaras que nos miran de frente, con dignidad, vigorosas, sin miedo. Marchan, saltan de muro en muro, de pared en pared, de piedra en piedra. Son abiertas, furiosas, iracundas, altivas, porque son las palabras de la libertad. Las vemos y nos ven; nos gritan desde su boca profunda de conciencia, nos llaman a caminar, a resistir, a protestar, a soñar con un nuevo mañana.

Y ante el latifundio del aire, faltarán muros para escribir y denunciar la barbarie, porque, aunque pase mucho tiempo y nuestros pueblos se vuelvan ruinas o ciudades perdidas en profundas cuevas olvidadas, esas palabras gritarán la historia negra de los saqueadores de esta patria.

El grafiti, una herramienta que junto a mi pueblo peregrino va en busca de su libertad. Por lo que dejemos que los muros hablen y estos hablan de distintas formas desde palabras simioticas ( no semióticas, sino las que vienen de "simio"), como gorila, gorileti, gorileti troll; otras que golpean, como golpe, golpista; palabras del mal: mal, muy mal, bastante mal, y otras que suenan parecido, como cardenal, Argeñal. Y hay para todos los gustos: Militares traidores, Turcos saqueadores, Iglesia vendida, Pueblo únete, Cardenal traidor, Renato vendido, No a las elecciones amañadas, militares serviles, golpistas basura fuera de Honduras, Michelleti te faltarán años para pagar tu traición, Custodio agente de la CIA, Custodio y Billy Joya criminales, Solo el pueblo salva al pueblo, Custodio de los ricos…( Sigue colocando las palabras que caminan en resistencia y así rescatemos la palabra viva...).

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