Amplíe la foto para ver el anillo de cuentas de madera en la mano derecha.
Observen que andaba corbata VERDE (del color de nuestra democracia militar)

Por Juan Carlos Rivera

Si quiere ingresar al territorio de Estados Unidos, Roberto Micheletti, jefe del régimen de facto en Honduras, tendrá que hacerlo como todos los “mojados” centroamericanos a partir de ahora.

El gobierno de Barack Obama le canceló las visas diplomática y turista a Micheletti por haber ordenado el golpe de Estado y usurpar la Presidencia que ocupaba legítimamente Manuel Zelaya Rosales.

A pocos días de celebrar el Día de la Independencia y antes de que lo anunciaran, con bombos y platillos, el presidente Zelaya Rosales y los dirigentes del Frente Nacional de Resistencia Contra el Golpe de Estado, el primer dictador del siglo XXI de América se adelantó con la información
.A través de una radio de Tegucigalpa, dijo que el consulado de Estados Unido le giró una nota en la cual le informaba que ya no gozaba de las visas.

Comentó que recibía la decisión del gobierno norteamericano “con toda dignidad y con toda la altura y sin el menor rencor ni molestia”, no obstante, se mostró dolido porque en la carta no le llamaron “presidente”.

De acuerdo con las explicaciones del usurpador, la carta estaba dirigida a “Roberto Micheletti, presidente del Congreso Nacional”, y no “al señor presidente de la República”, como suele denominarlo el sector golpista.

El jefe del régimen, que cumplió 66 años el mes pasado, recibe un nuevo golpe en su ego, mientras el presidente Zelaya Rosales se consolida internacionalmente como ícono de la revolución pacífica en Honduras.

POR LA CULATA
Una vez más, a Micheletti le sale el tiro por la culata. El pasado 15 de agosto, luego de dirigirse a un grupo de reservistas y ex combatientes de guerra en la 105 Brigada en San Pedro Sula, se mofó públicamente del embajador de Estados Unidos, Hugo Llorens, quien recién había salido del país.

“Parece que se fue de vacaciones, según tengo entendido, pero replegaron el asta y su bandera en la Embajada, así que ojalá y no vuelva”, dijo sarcásticamente ante los periodistas que se encontraban en ese destacamento militar.

Pero, desde ya, quien no regresará jamás a tierras norteamericanas es Micheletti. En cambio, Llorens puede ingresar al territorio catracho las veces que desee, dado que el gobierno legítimo de Zelaya Rosales mantiene relaciones diplomáticas con su homólogo de Washington.

El régimen de Micheletti, por no contar con el reconocimiento de la Organización de Estados Americanos (OEA) y Organización de las Naciones Unidas (ONU), no puede establecer, menos romper relaciones diplomáticas con ningún país del mundo.

En caso de intentar secuestrar y expulsar embajadores, los miembros de este régimen se exponen a acusaciones en cortes internacionales.

Hasta ahora, su estilo autoritario, intransigente y bravucón, que es notorio en el preciso momento que su rostro enrojece, le ha servido al jefe del golpismo granjearse la antipatía y el rechazo de gobiernos y organizaciones políticas determinantes en la escena internacional.

En el ambiente exterior, después de dos meses y medio de haber asestado la estocada mortal a la democracia, a excepción de ciertas instituciones de la extrema derecha y camarillas de empresarios de algunos países, Micheletti no goza del respaldo político de nadie.

Internamente, solamente es aplaudido nerviosamente por el grupo de personajes que financió el golpe de Estado y de los ciudadanos, conocidos como los “camiseta blanca”, programados por los medios de comunicación para repetir irracionalmente “no queremos comunismo” o “no queremos el chavismo”.

Pese a los reveces que se ha llevado, como la cancelación de las visas, este hombre, que no logra sonreir diplomáticamente en tiempos de crisis a causa del carácter furibundo que lo mata, sigue empecinado en mantenerse entronizado en el Palacio de Gobierno, aunque no cuente con el respaldo del mundo y de la mayoría de hondureños.

Sumido en el total aislamiento y, ahora, sin las visas del país que le “gusta visitar” ─según dijo en la radio─, a Michelleti no le queda más que sobar el anillo católico (el de cuentas de rosario y cruz de madera) que a menudo lleva en su dedo anular de la mano derecha.

1 Comentarios:

Amigo, jamas habia leido lo expuesto tan claramente. Me parece que es evidente que Micheletti y los suyos (ahora tan perocupados por el juicio internacional) decidieron que habia que defender la Constitucion solo tomando en cuenta los articulos que les convenian y olvidando de forma estupefaciente los que los señalaban como golpistas y traidores.
La verdad es que detras de este personaje hay muchos intereses politicos y economicos que miraban como poco a poco se les iba escapando el negocio del bipartidismo. Muy bien redactado.

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