Editorial de El Tiempo.hn

“Sí, pero no” es, más o menos, la respuesta de los cuatro candidatos presidenciales alineados con el régimen de facto de Honduras –de los partidos Nacional, Liberal, Democracia Cristiana y Pinu—al presidente-mediador Oscar Arias, en cuanto a comprometerse con el Acuerdo de San José para resolver la crisis política en nuestro país.

El candidato de Unificación Democrática, César Ham, fue la rueda suelta en el cónclave de los candidatos presidenciales convocados, pues se rehusó a la pantomima de firmar en ese encuentro con el mediador Arias un documento que, a juicio de su partido, es insuficiente para devolverle a Honduras su integridad institucional.

Los otros candidatos –Porfirio (Pepe) Lobo, Elvin Santos, Felícito Ávila y Bernard Martínez--, quienes previamente a la reunión decidieron “hablar el mismo idioma”, suscribieron ese documento de apoyo al Acuerdo de San José, pero negándose a aceptar lo esencial, o sea lo relacionado con la restitución en el Ejecutivo al defenestrado presidente constitucional José Manuel Zelaya Rosales.

Los candidatos involucrados en el golpe de Estado militar no podían condenar esta acción ni aceptar la restitución del hilo constitucional. Por lo tanto, actuaron en consecuencia, procediendo y hablando el mismo idioma del gobierno de facto. Todo ello dentro de la lógica del compromiso que desató la crisis política. Naturalmente, era ilógico esperar de ellos una actitud distinta y favorable a la restauración del orden institucional.

El candidato del Partido Liberal, Elvin Santos, con su peculiar modo de hablar sin decir nada, manifestó, según despacho noticioso de France Presse, que “La solución del problema no puede esperar hasta que haya elecciones, la comunidad internacional no puede empujar a Honduras hacia un precipicio permanente, por lo que esto debe resolverse en los próximos días”.

Sin embargo, para que el proceso electoral funcione y goce del reconocimiento internacional –y que el gobierno resultante, que no Honduras, deje de ser “empujado a un precipicio permanente”—es necesaria la aplicación del Acuerdo de San José, lo cual implica la restitución del gobierno constitucional con el presidente Zelaya a la cabeza. Es la única forma de que la crisis política pueda “resolverse en los próximos días”.

De allí que, al término del encuentro con los candidatos presidenciales, el presidente-mediador Arias insista en que “la inmediata suscripción del Acuerdo de San José es esencial para que el proceso electoral que se lleve a cabo en Honduras goce del reconocimiento internacional”.

Al no ser así, el espectro de la asamblea nacional constituyente se perfila en el horizonte, decididamente influida por el movimiento de resistencia nacional al golpe de Estado y al régimen de facto, en contraposición al proceso electoral varado por el torpedo en la línea de flotación que le disparó la conjura golpista el 28 de junio de este año de gracia de 2009.

Fuente: www.tiempo.hn

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