Charlotte, 11 sep (EFE).

Un adolescente hispano en Carolina del Norte ha puesto una sonrisa en la cara de docenas de niños de bajos recursos en Honduras con sólo regalarles una pelota de fútbol y comida cuando el país está sumergido en una crisis política.

A sus 14 años, Adam Cartagena, de origen puertorriqueño, hizo este verano algo que muy pocos adolescentes de su edad se atreven siquiera a imaginar: viajar a un país extranjero y en medio de un conflicto interno dar alegría a los más necesitados.

"Siempre he querido ayudar a los que menos tienen pero no sabía cómo", dijo a Efe Cartagena, quien reside en Locust, al norte de Charlotte, la ciudad más grande de Carolina del Norte.

"Mi padre, que es puertorriqueño, me hablaba de la pobreza que hay en los países de Latinoamérica y que los niños no tenían muchos juguetes", apuntó el joven que estudia el noveno grado en la preparatoria Stanley.

Según James Inman, padrastro de Cartagena, hace año y medio su hijastro escuchó una presentación de un viaje de ayuda médica que realizaron miembros de la Iglesia Bautista Misión, a la que asiste a la familia, sobre El Rodeo, una comunidad rural localizada a dos horas de Tegucigalpa, capital de Honduras.

"Noté que en las fotos los niños no tenían balones de fútbol en un país donde ese deporte es muy popular. Así que como a mi me gusta el fútbol, decidí organizar una recolecta para comprar pelotas y llevarlas a los pequeños de ese lugar", dijo el adolescente.

Adam utilizó su imaginación para llamar la atención de la comunidad y así juntar el dinero para comparar los balones, pasajes de avión y los gastos de hospedaje.

El joven corrió con la pelota en los pies durante más 10 kilómetros sin descansar desde un parque de la ciudad hasta la sede de la congregación religiosa, con el objetivo de motivar a la gente que hiciese donaciones.

"Estaba determinado a cumplir su meta y utilizó el deporte que tanto ama para lograrlo. Su madre dice que antes de aprender a caminar ya pateaba una pelota", explicó Inman, quien es retirado de la policía y ejerce como administrador de la ciudad de Locust.

Cuando estaba todo listo para que Adam y su padre viajaran a Honduras, se produjo la crisis política de la destitución del presidente del país, Manuel Zelaya, el pasado 28 de junio.

Durante tres semanas aplazaron la misión, hasta que escucharon el sermón dominical del pastor de la iglesia, Ronny Russell, que motivaba a la congregación a ser "audaces" y a no temer antes las adversidades cuando se trata de auxiliar al prójimo.

"Llegamos a casa y hablamos del asunto y a los dos días nos fuimos. Cuando llegamos a Tegucigalpa había disturbios, toques de queda, el ejército en las calles. Nuestro guía temía por nuestra seguridad", apuntó Inman.

En El Rodeo, Cartagena infló 133 balones y comenzó a entregar uno por uno a los pequeños que pacientemente esperaban su turno.

También 65 familias de la comunidad recibieron comida.

"Finalmente puede ver en sus rostros alegría, agradecimiento porque alguien se había acordado de ellos y que tenían con que jugar. Valió la pena correr riesgos porque ahora la gente de Honduras necesita asistencia más que nunca", enfatizó Cartagena.

El viaje del joven y su padrastro no terminó en El Rodeo, sino que al regresar a Tegucigalpa, y pasar por el vertedero municipal, encontraron a niños viviendo y jugando entre la basura.

"En mis 22 años de carrera policial creí haber vivido todo lo malo de este mundo pero nada se compara con la escena que presencié en ese lugar. Cambió mi vida y la de Adam. Ahora comprendo por qué tanta gente emigra a Estados Unidos", apuntó Inman.

"Ha sido una experiencia tan profunda que Adam decidió dedicar su vida a ayuda a otros", añadió.

El próximo año, Cartagena e Inman regresarán a El Rodeo para asistir esta vez a la comunidad indígena del área en la reconstrucción de sus viviendas y con un equipo médico para brindar asistencia sanitaria y alimenticia.

Por su parte, el adolescente organizar campamentos de fútbol y enseñará a los niños las reglas y fundamentos del deporte.

Cartagena no sólo es reconocido en Locust por su misión humanitaria a Honduras.
Es un excelente jugador de fútbol en Carolina del Norte y un "estudiante dotado", que forma parte de un programa académico avanzado y selectivo de la Universidad Duke, uno de los centros de educación superior más prestigiosos del país. EFE

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