Por Marco Antonio Madrid
Escritor y catedrático universitario
madrizel2005@yahoo.com

De manera subrepticia, casi de puntillas, el gobierno despótico de Roberto Micheletti ha conculcado las garantías constitucionales de los hondureños imponiendo un estado de sitio por 45 días. La medida tiene un doblez malicioso, ya que le permite al golpista cerrar los medios de comunicación que le son adversos y, por otro lado, colocar un signo de interrogación a la pantomima electoral de noviembre que le permitiría al usurpador continuar usufructuando el poder más allá de lo pactado por la cofradía golpista.

Los cachurecos, expertos en ardides y conocedores de que la conducta del taimado es una costumbre inveterada de Roberto Micheletti, recelan y ya manifestaron su oposición aprestándose a conjurar la celada con la ayuda de su bancada en el Congreso. El golpista pillado in fraganti retrocede y promete revisar la medida con su grupo de ministros usurpadores.

Mientras estos cabildeos siniestros se dan en la esfera del golpismo, los militares saquean -con un toque de queda qué civil va a movilizar camiones para dejar como salón de baile tiendas y supermercados- y arrecian con la represión: el adolescente Elvis Jacobo Euceda Perdomo es asesinado luego de gritarles golpistas a un grupo de policías que se transportaban en una patrulla. Una bala le impactó en la cabeza y otra en la espalda. Jessica Alonso, del grupo Feministas en Resistencia, denuncia la detención y golpiza contra sus dos hermanos. El mayor, de 21 años, tiene inflamados los pulmones y al menor le quebraron las dos manos. Delmer Membreño, reportero del diario El Libertador, fue capturado y posteriormente liberado con una misiva de muerte para el director del periódico. Los policías lanzan sustancias químicas contra la embajada de Brasil, donde se encuentra el presidente Manuel Zelaya; el componente es cianuro de hidrógeno, una sustancia que al mezclarse con el hierro de la sangre produce vértigo, náuseas, vómitos, sangrado nasal y dificultades respiratorias. A raíz de este ataque terrorista murió Wendy Elizabeth Ávila, una valiosa joven miembro del grupo Mujeres Unidas en las Artes.

A pesar de la emergencia, los militares no permiten durante casi 24 horas el ingreso en la embajada de personal médico ni de la Cruz Roja, violando de esta forma todos los tratados y convenios internacionales. Según el Comité para la Defensa de los Derechos Humanos en Honduras (Codeh), son más de 100 asesinatos perpetrados sobre todo durante los toques de queda.

Con una lógica aviesamente antijurídica y reñida con el artículo 73 de la Constitución, que literalmente dice: “Los talleres de impresión, las estaciones radioeléctricas, de televisión y de cualquier otro medio de emisión y difusión del pensamiento, así como todos sus elementos, no podrán ser decomisados ni confiscados, ni clausuradas o interrumpidas sus labores por motivo de delito o falta en la emisión del pensamiento sin perjuicio de las responsabilidades en que se haya incurrido por estos motivos, de conformidad con la ley”, el régimen de facto ordena el cierre de Radio Globo y Canal 36. También amenaza con cerrar Radio Uno de San Pedro Sula y Radio Progreso del departamento de Yoro. El delito de estos medios es abominar del golpe de Estado perpetrado el 28 de julio y denunciar ante el mundo la infamia golpista.

El artículo 187 estipula que en un estado de sitio sólo pueden ser suspendidos los artículos 69, 71, 72, 78, 81, 84,93, 99 y 103. En ninguna de sus partes menciona el 73, y el 188 afirma de manera taxativa: “El territorio en que fuesen suspendidas las garantías expresadas en el artículo anterior se regirá durante la suspensión por la ley de estado de sitio, pero ni en dicha ley ni en otra alguna podrá disponerse la suspensión de otras garantías que las ya mencionadas.” ¡El que tiene la vara pega, reza un viejo dicho popular! Como para decirnos que, en las sociedades bárbaras, el poder se ejerce desde la fuerza y no desde la justicia. Queda claro el atropello y la violación contra la Constitución que tanto dicen defender. El estado de sitio, entre otras cosas, es para acallar las voces de la oposición, ya que los tiranos sempiternamente han sentido odio por la disidencia.

Pese a todos estos crímenes, con una afabilidad que raya en lo hiperbólico, la comunidad internacional los exhorta de nueva cuenta al diálogo y los usurpadores, teniendo como telón de fondo un coro de ancianos más cansino que democrático, de manera festinada y sin ningún asidero jurídico –excepto el criterio leguleyo de los ignorantes que abordan temas de seriedad como si se tratase de un partido de fútbol o el de los abogados golpistas comprados con una chamba o un cheque al portador- se aferran a su monólogo de la sucesión presidencial y a la pantomima de unas elecciones viciadas de nulidad. Creo que toda esta vesania del gobierno de facto tiene como causa la insumisión popular. Behetría rabiosa donde se han exacerbado los instintos criminales del golpismo debido a la aparición inusitada en el país del Presidente legítimo, desafiando a la “inteligencia militar”.

Todo conflicto genera intereses y sólo desde esta óptica se comprende el exabrupto de Lewis Amselem, representante alterno de Estados Unidos ante la Organización de Estados Americanos (OEA). Este gringo, de forma impertinente y con una conducta energúmena, manifestó que el regreso de Manuel Zelaya al país era irresponsable e idiota y que además debería ejercer liderazgo y pedirles a sus seguidores que expresen sus puntos de vista pacíficamente. Claro, no conviene un incendio que vaya a trocar en cenizas los intereses imperiales y los de sus lacayos.

César Indiano cruzó el Atlántico para defender en tierras Ibéricas los intereses golpistas, mas les hizo un flaco favor, ya que en plena tertulia radial expresó que a raíz del golpe en Honduras la situación se había agravado y puso como ejemplo que él ya no podía vender sus libros ni hacer presentaciones teatrales. Empleó como argumento el caso venezolano y clasificó los golpes en buenos y malos. Se le olvidó a Indiano el eufemismo golpista de la “sucesión constitucional.” Los europeos –pertenecientes a cualquier denominación política-, cuya historia está lastrada por cruentas guerras y tiranías insoportables, ven con aversión los golpes de Estado. A sus oídos, Indiano dejó bien claro lo que pasó en Honduras el 28 de julio, ya que, a confesión de partes, relevo de pruebas.

Obviamente el pueblo tiene sus intereses, y, en el orden de las esencialidades, está la refundación del país por medio de una asamblea nacional constituyente. Ésta deberá elaborar una nueva constitución donde los pobres tengan representación y participación, para ya no ser más una masa inerte y anónima. En procura de tal divisa es un imperativo categórico la disciplina y la organización. En esta lucha es prohibido abdicar. ¡Aquí nadie se rinde!, desde la trinchera de las letras estamos con la causa popular. Porque estamos conscientes que “callar es compartir el crimen” y “la rebeldía contra un sistema de cosas impuesto a través de asesinos alquilados investidos de infinitos poderes, nos dignifica…..y quemar incienso a las buenas gentes, ayuda a vivir, ayuda a bien morir.”

Fuente: http://arlequinhn.blogspot.com/2009/10/almas-muertas-por-marco-madrid.html

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