Honduras es un país que siempre ha tenido debilidad democrática, porque siempre se han impuesto intereses oscuros para impedir que la voluntad popular se imponga, y no solo eso, que la legalidad de los gobernantes sea respetada.

La historia de los golpes de Estado va desde el primer Jefe de Estado que tuvo Honduras, nos referimos a Dionisio de Herrera, quién fue derrocado por un golpe de Estado patrocinado por los sectores conservadores de Guatemala, por lo que con un grupo armado de 200 personas fue derrocado.

La oligarquía, y los conservadores, un equipo inseparable, lamentablemente llegan al radicalismo, y están acostumbrados a los privilegios, casualmente el Golpe del 2009 es impulsado por descendientes de los palestinos quiénes entraron a Honduras huyendo de la crisis de su país, y coincidieron con la época que un gobernante hondureño le daba toda clase de beneficios y privilegios a los extranjeros, y pues a pesar de que ha pasado más de 100 años de eso, estos sectores continúan siendo indebidamente privilegiados, al punto de creerse dueños del país y con facultades de dar un golpe de Estado a un Presidente que no hace lo que ellos quieren.

La oligarquía y el armamentismo, desde los inicios del siglo XX van de la mano, las transnacionales bananeras vieron la importancia de controlar al Gobierno, y financiaban según cuenta la historia, a políticos para que estos usaran cuerpos armados y dieran golpes de Estado, de manera de instalar gobiernos de facto afines a los intereses de las bananeras.

Desde ahí nace el parasitismo empresarial hacia el Estado, pues estos empresarios ultraconservadores dependen del Estado, y se hacen millonarios con los dineros del pueblo, una realidad irrefutable, lo peor es que no lo hacen de forma honesta, si no que literalmente “estafan” al Estado, para así ganar mucho más de lo que corresponde, además estos sectores gozan de exoneraciones fiscales, se niegan a pagar los impuestos que deben pagar, quieren pagarle lo menos posible al trabajador, ofrecen las condiciones mínimas de trabajo, e incluso son tales que en muchos casos hasta se niegan a pagar el recibo de energía eléctrica, acumulando deudas multimillonarias, pero cómo son adinerados, nadie se atreve a cortarles el servicio, de esa forma le roban al pueblo hondureño porque quiebran la Estatal, la cuál han querido privatizar estos, y también los pobres terminan pagando lo que los ricos no quieren pagar.

Las transnacionales gozaron de amplios privilegios hasta que llegó la huelga de 1954, y que trajo cómo resultado un profundo cambio laboral en Honduras, una gran conquista de la clase trabajadora quién se atrevió a levantarse y luchar, a pesar de la adversidad.

La ultraderecha continental se dedicó a politizar los ejércitos, para que sus armas fueran un instrumento para acaparar el Poder de las naciones latinoamericanas, y así también defender los intereses de la burguesía.

Ejércitos adiestrados para violar los derechos humanos, hacer golpes de Estado, reprimir, matar, fascismo, crear guerras de distintas intensidades dentro del país, persecusión contra las clases laborales, sindicatos y patronatos, el sector popular, en fin, un ataque sin cuartel en contra de los movimientos sociales, y toda presencia de movimientos izquierdistas en la nación.

Ante eso la derecha recurrió siempre a los golpes de Estado y las dictaduras fascistas con enormes rasgos de persecución política e ideológica, para aplastar todo cambio, y mantener los privilegios de los de siempre.

Fuerzas Armadas de Honduras

El ejército hondureño no fue ajeno a esa labor de dudoso prestigio, un ejército entrenado en esos campos por la ultraderecha, con ideología extremista y radicalista, en dónde no dudaban usar las armas para combatir las ideas diferentes a las que defienden, un autoritarismo feroz, que goza de enormes niveles de intolerancia.

El primer golpe de las FF.AA fue contra Julio Lozano Díaz, un golpista que rompió el orden constitucional, un régimen dictatorial impuso y realizó elecciones fraudulentas en las que ganaba por un margen de 300,000 votos, fraude tan descarado fue repudiado, y las FF.AA levantaron sus armas en contra del golpista y le dieron un golpe de Estado, el primero de las FF.AA y el único apoyado por la población, al menos así dice la historia, pues hasta flores les tiraban a esos soldados en el mercado, creyendo la gente que las FF.AA era una institución que defendía los intereses del país, situación que incluso motivó para que se les premiara con la autonomía, uno de los peores errores políticos de la historia de Honduras.

Desgraciadamente este error, el país lo ha pagado caro, porque los militares sintieron que les daban una luz verde para asaltar el gobierno de Honduras, y gobernar ellos mismos, quedándose años en el poder después de usurparlo.

El pueblo había olvidado cómo Carías Andino, violó la Constitución múltiples veces para instalar una dictadura represiva de 16 años, en dónde los liberales fueron perseguidos, esos regímenes militares represivos, en que la deuda externa creció desmesuradamente, en dónde el nivel educativo era un caos, y en dónde el país se retrasó, nadie puede dudar que las dictaduras militares son grandes culpables de la pobreza y atraso de latinoamérica por sus pésimos gobiernos, corrupción y por cierto, esos gobiernos eran apoyados por el Partido Nacional, un partido de tradición golpista y afín ideológico a los militares, ó sea reaccionarios.

De ahí las Fuerzas Armadas llenaron de golpes a Honduras, ante los intereses de la ultraderecha, llegó el golpe de Estado de 1963, contra Villeda Morales, a quién ya anteriormente le habían querido dar golpe los militares, derrocaron al mejor presidente que ha tenido Honduras, un presidente con proyección social, popular, respetado, y que estaba realizando cambios y transformaciones al país, un golpe realizado antes de las elecciones generales, apoyado por los nacionalistas, ya que sentían que las elecciones las tenían perdidas contra Rodas Alvarado.

El sangriento golpe en que habrían muerto 3,000 personas se ejecutó, los militares acribillaron a la guardia presidencial que estaba desarmada, en un acto sumamente cobarde, secuestraron a Villeda Morales, lo exiliaron a Costa Rica, quién además sufrió de la intolerancia de los sectores de derecha, quiénes lo acusaron de comunista, para justificar el asalto a la democracia, exiliaron también a Rodas Alvarado, y vino la dictadura, similar ejecución al golpe del 2009, en ese golpe Micheletti cómo un cadete, formaba parte de la guardia presidencial, fue capturado y encarcelado, para posteriormente ser liberado, y marchado al exilio, y hoy es un golpista, la ironía de la vida.

Asalto a los partidos políticos

La ultraderecha para mantenerse en el poder, no solo estimuló el bipartidismo, si no que también invadió a partidos políticos de línea ideológica diferente a ellos, por ejemplo, los reaccionarios se han metido al Partido Liberal, y los medios dicen que es centroderecha, cuando la historia nos dice que el Partido Liberal fue fundado cómo un partido progresista, dicha situación crea conflictos internos en el partidos, pues hay dos facciones, la progresista y la reaccionaria.

Actualmente también el PINU ha sido invadido de reaccionarios cómo Bernard Martínez, Toribio Aguilera y Olban Valladares, olvidándose de la línea socialdemócrata del partido.

El partido de la ultraderecha es el Nacional, pero con la infiltración en el liberalismo, de alguna forma asegura su permamencia en el Poder, y todo resquicio progresista lo reprime y elimina, esto creó en estos momento un distanciamiento inaceptable dentro del Partido Liberal ya que el liberalismo repudia los golpes de Estado, y peor contra otro Presidente liberal, porque el lado reaccionario del liberalismo traicionó al partido, y dió un golpe de Estado apoyado por los nacionalistas, manchando la historia del Partido Liberal, y demostrando que estos sectores no tienen por qué estar en esta institución política porque han sido capaces hasta de eso.

Es impensado que en una “elección” el Partido Liberal iba a tener un candidato más conservador que el mismo Partido Nacional, y eso ocurre en estos momentos.

La oligarquía es de la extrema derecha, porque esa ideología tan antirreformista le favorece y defiende sus privilegios, y por eso necesitan de esos actores en los dos partidos tradicionales del país.

Invadiendo partidos, acaparación de medios de comunicación, golpes de Estado, militarismo, muerte, represión, entreguismo imperialista, imponer una Constitución apegada a sus intereses y violación de derechos humanos, ha sido el proceder de la ultraderecha nacional para imponer todo el tiempo las reglas del juego, sea para quitar gobiernos, imponer modelos, imponer sistemas de gobierno, impedir cambios, acomodar el sistema educativo a su conveniencia, removiendo todo material progresista, e incluso la ultraderecha de Honduras le impedía a la izquierda hondureña a participar en procesos electorales.

El Partido Comunista hondureño nunca pudo participar en elecciones, la izquierda luchó para lograr posiciones políticas, pero la derecha autoritaria simplemente le decía que no, y no solo eso, en la década de los 80s, la derecha temerosa de que la izquierda creciera y llegara a Honduras, trajo los Contras, y sembró una década del terror, en que desaparecieron a personas de mentalidad revolucionaria, y se cometieron un sinúmero de violaciones de los derechos humanos y asesinatos por parte de Álvarez Martínez y el escuadrón 3-16.

La izquierda pudo participar en elecciones hasta cuándo se firmó el Esquipulas II, pero no pudo hacerlo cómo buscaba, pues eran varios partidos políticos, representando distintas líneas ideológicas de la izquierda, pues la derecha les impuso que solo podían participar con un solo partido, y de ahí surgió la Unificación Democrática, pero sin representantes en las mesas, simplemente observadores, lo que les hizo sufrir de fraude para reducir su participación, y hasta hoy en día no le permiten a esta institución política participar en el Tribunal Supremo Electoral, acaparado siempre por magistrados conservadores, sin darle posibilidad de participación a otros partidos.

Una ultraderecha autoritaria e intolerante y parasitismo estatal de sus empresarios, un cóctel que trae elevadísimos niveles de corrupción, explotación al hondureño, y desigualdad social enorme porque literalmente se impone un capitalismo salvaje.

La pregunta que se puede hacer es ¿conservar qué? pues somos el segundo país más pobre del continente, y uno de los más corruptos del mundo, prueba del que el sistema que han impuesto no funciona, y más bien solo enriquece de forma explotadora a esos sectores e incrementa la pobreza en Honduras.

Llega el 2009, nuevamente la intolerancia de los ultraconservadores se manifestó, sus infamias, sus mentiras, todo el aparato oligarca entró en acción, ayudados de el sistema de justicia corrupto y politizado el cuál siempre han tenido en sus manos, porque el que tiene poder económico, tiene poder político, por eso todo mundo sabe que hay corrupción en Honduras, pero para la justicia no hay corruptos, porque la justicia es manipulada por la oligarquía.

Otro gobernante derrocado acusado falsamente de comunista, luego de recibir el golpe le inventaron cargos, y le inventaron que violó la Constitución, cuándo los únicos que la han violado son los hoy asaltantes del poder, apoyados por los medios de la ultraderecha, todo porque la oligarquía parásita del Estado no podía robar, ni hacer los negocios que querían con el Estado, ante un Presidente que en la campaña no se comprometió con ellos, y en el Gobierno les fue claro que no iba a gobernar para ellos, por lo que la oligarquía mediante el golpe quiere recuperar el poder que tenía en el gobierno del panameño Ricardo Maduro, en dónde literalmente la empresa privada tomó el Poder, con nefastos resultados para el pueblo hondureño, lo mismo sucedió con las Fuerzas Armadas, por una cúpula corrupta, y participación de militares retirados nostálgicos de la época de la Guerra Fría, época en que todavía están estos sectores.

Hoy en día la lucha de las ideologías no tiene nada que ver con las armas y el ejército, es una lucha de ideas, resultados, y propuestas, pero la ultraderecha dictatorial de Honduras, sigue en la época de la Guerra Fría, sigue usando las armas para querer imponerse, sigue pensando en tumbar gobiernos para poner a títeres de la burguesía, sigue pensando en el comunismo, y en la utilización de las cabezas de turco de la derecha y los golpistas cómo ser por ejemplo la imagen de Hugo Chávez.

Los golpes no son aceptados, el pueblo exige que se marchen los golpistas, no es válido romper la institucionalidad, solo porque una oligarquía desnaturalizada, golpista y parásita no está contenta con un Presidente, ni se debe seguir con un sistema político en que no cualquier persona pueda aspirar a cargos de elección popular, ni tener una justicia politizada, que actúa apegada a los intereses de los ricos, y tampoco una prensa que calla ante las barbaridades del régimen.

Nada excusa un golpe, nada excusa violar derechos humanos, matar, violar derecho internacional, cometer crímenes de lesa humanidad, ni coartar la libertad de prensa ni expresión, y la ultraderecha no tiene derecho alguno de ignorar la diversidad ideológica de las sociedades, la democracia, la Constitución, ni creer que lo que dicen y piensan ellos es el sentir del hondureño, cuándo en realidad son un sector reducido de la población.

La ultraderecha para hacer esos abusos, buscó secuestrar el futuro de Honduras en la Constitución de 1982, haciendo pétreo la parte de la democracia representativa, pues esta les permite hacer lo que hacen con los gobiernos y la justicia, ¿será más importante la democracia representativa que el artículo de soberanía popular, ó el de desobediencia a gobiernos usurpadores?, no lo creemos.

Y además omitieron la parte de la reforma total de la Constitución para querer vedar una posible reforma a la misma, para querer perpetuar las reglas del juego impuestas por la oligarquía, secuestrando la soberanía de los pueblos, porque esa no es propiedad de los Constituyentes de la Constitución de 1982.

Hoy la ultraderecha vuelve a usar las dictaduras, pretenden hacer un fraude enorme el 29 de noviembre, para que gane quién imponga el dictador, y el 27 de enero si es que que les permitiría Micheletti, cambiaría de cara civil la cosa, pero siempre sería la misma dictadura, porque los militares seguirían mandando, por lo que difícilmente la represión terminaría, lo que hace urgente la restitución del Presidente Zelaya, esa es la única salida ante la irresponsabilidad y el accionar intolerante y vendepatria de los reaccionarios.

Fuente: http://honduras.redeshn.com/2009/10/26/el-autoritarismo-de-la-ultraderecha-hondurena/

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