Luis Alberto Toro Ojeda
Aporrea

Este ocho de octubre se conmemora un año más de la muerte del Guerrillero Heroico Ernesto "Che" Guevara, más allá del icono creado con su figura, moldeada en buena medida por la publicidad capitalista, solo para el manejo semiótico, más allá de la idealización de un hombre de carne y hueso que con su ejemplo predicó y con sus ideas nos legó más que un pensamiento, una forma, un estilo, un ejemplo de comportamiento para vivir la praxis como una forma de vida en donde se conjuga el hombre de carne y hueso que desprendido de cualquier prebenda sigue el camino de las ideas revolucionarias, del humanismo y la salvación de la humanidad por encima de si mismo y los intereses subalternos que todos llevamos dentro (el hombre viejo). Cuánta tinta se ha regado para escribir sobre El Che, mucha sin duda, no obstante, lo importante de este momento consiste en entender, comprender e interpretar el peso específico de una vida plagada de ejemplo que sobrepasa en mucho la media, incluso, de hombres que han trascendido en la historia. Solo comparable con la capacidad de sacrificio de un Jesucristo y Simón Bolívar, sin embargo, El Che descolla entre muchos otros y es precisamente que así como pensaba, vivía y actuaba lo cual lo acercaba cada vez más “al más grande estadio del ser humano, ser revolucionario”.

Jesucristo ofrendó su vida por las ideas que pregonó, desafió imperios y entregó la vida a la humanidad, a pesar que, más de tres siglos luego, ese mismo imperio, mutado en otras formas, pero con la misma esencia, convirtió su ejemplo en religión oficial. De Bolívar se intentó, hasta ahora que despierta, convertirlo en un héroe de estatua y de frívolas fechas conmemorativas hasta que llegó la generación del 4F y desempolvó su espada y hoy ésta es blandida con orgullo por el pueblo que por allá en 1830, ante la más terrible manipulación mediática, ese mismo pueblo que el liberó, el colombiano, manipulado por los partidarios de Santander, el más antibolivariano, el agente de la doctrina Monroe, el mismo que atentó en 1825 contra Bolívar y que éste, magnánimo siempre, perdonó su vida a cambio de un exilio y que luego regresó de la mano de oscuras conspiraciones que terminaron liquidando la esperanza bolivariana, asesinando a un Sucre y execrando a todo lo que oliera a Bolívar, y éste, ya postrado en Santa Marta. Es importante recordar y tomar conciencia de los hechos históricos que rodearon los años finales de El Libertador. García Márquez con su estilo único nos recuerda sucesos como los acaecidos en 1830, justamente de la mano de estudiantes del liceo San Bartolomé de Bogota, se supone, recinto de la crema y nata de los jóvenes relevo de las clases dominantes, de la burguesía bogotana, antibolivariana hasta la médula; esos estudiantes de entonces (1830), también usaban la violencia, seguramente con otro estilo, ellos no pelaban las nalgas, pero si a punta de bayoneta asaltaban la sede de la Corte Suprema de Justicia, pedían el enjuiciamiento de Bolívar y lo acusaban de convertirse en gobernante eterno y de "traer un príncipe europeo" como sucesor, actuando con violencia y destruyendo retratos de El Libertador y quemando en la plaza principal un monigote que los antibolivarianos y pitiyanquis de entonces hacían representar la imagen de El Libertador, no sabemos si por la magia de García Márquez o por el peso histórico de los hechos que han trascendido en el tiempo y hoy surgen como fantasmas del pasado pero con una similitud increíble entre lo expuesto en su novela El General en su Laberinto. La burguesía venezolana de hoy también echa mano a sus sucesores estudiantes para llevar la batuta en contra de un proceso revolucionario, simplemente que ahora el estilo es incendiar las ciudades, lanzar piedras contra la fuerza pública y pelar las nalgas. Es por ello entonces que, el mejor homenaje a El Che en estos 42 años es justamente lo que ocurre en estos tiempos en la patria de Bolívar y todos los pueblos de América del Sur, Centroamérica y el Caribe, e incluso, lo que ocurre en el mundo y en eso no podemos dejar de mencionar la cumbre ASA. El imperio y los ideólogos imperialistas han intentado vendernos siempre a un Che Guevara que solo pregonaba su guerra de guerrillas, seguramente El Che desde donde esté estará conteste con este resurgimiento de los pueblos, por distintas vías, pero que concurren en un llamado histórico a rendirle homenaje al Guerrillero Heroico en una tenaz lucha por liberarse del yugo opresor.

El mejor homenaje a El Che, en mi humilde opinión, la están haciendo los pueblos, guiados hoy por comandantes rebeldes, decididos, capaces y claros en el horizonte. El mejor homenaje a El Che es rescatar la memoria histórica de lucha de la humanidad, desde Jesucristo hasta nuestros días, es tomar conciencia de la traición histórica contra Bolívar, para encontrarnos con hombres de carne y hueso que han dado ejemplo de ser capaces de vencer los viejos paradigmas para entregarse por completo a una idea de humanidad que es el socialismo. Hoy como ayer la batalla es frontal contra el enemigo imperialista, hoy como ayer se arriesga el pellejo, se expone la vida ante las balas asesinas de los imperialistas. Fresco está el caso de Honduras, por cosas de dios, dirían los religiosos, se salvó Zelaya de una muerte segura a pesar que no usa siquiera un cortaúñas como arma. Cómo cosas de dios Chávez logra ascender nuevamente al poder en 2002 luego de un golpe de estado promovido y apoyado por las fuerzas imperialistas, como cosas de dios a Evo no le sorprenden con un golpe de estado en Bolivia, la hija predilecta de Bolívar, y por la acción de los líderes suramericanos. No son distintos los riesgos, con armas o sin ellas, en las montañas o las ciudades. Vale la pena hacer mención a la carta de despedida dirigida por El Che Guevara a Fidel y que sirvió para desmentir la primera matriz de opinión diseñada por el imperialismo; en ella se encuentra el argumento de un hombre convencido y dispuesto a dar la vida por sus ideas, veamos: "Un día pasaron preguntando a quién se debía avisar en caso de muerte y la posibilidad real del hecho nos golpeó a todos. Después supimos que era cierto, que en una revolución se triunfa o se muere (si es verdadera). Muchos compañeros quedaron a lo largo del camino hacia la victoria". Obviamente que esto se trata de una de las cosas que caracterizaban a El Che, tener plena y absoluta conciencia que en esta batalla se triunfa o se muere, es la misma conciencia de Bolívar cuando enfrentaba las más temibles conjuras con la serenidad "de sentirse invencible" y no porque fueran seres sobrenaturales, simplemente porque eran hombres concientes de su responsabilidad histórica, asimismo Cristo sabía que le entregarían a su enemigo y que este procedería, como en efecto lo hizo, a crucificarlo. Se trata de la convicción de contribuir con la ofrenda de la vida a un ideal, a un hecho concreto que les sirva a los pueblos para su despertar.

Pero no sólo El Che Guevara se trata de una vida dispuesta a ser ofrendada en cualquier parte del mundo a la revolución, se trata de sus planteamientos sobre el hombre nuevo, el hombre socialista, se trata del trabajo voluntario como acción edificante para la conformación y consolidación de ese hombre nuevo, se trata del profundo cambio de conciencia a que estamos llamados. Un cambio macerado y guiado por la praxis revolucionaria que nos lleve a la autocrítica, la auto evaluación, etc., pero también al ejercicio colectivo del desprendimiento a favor del prójimo. Toda esa teoría llevada a la práctica conforma la edificación del hombre nuevo planteado por El Che.

La consolidación de la revolución bolivariana, el cambio de paradigmas, "el parto histórico", representa la principal misión de hoy para rendirle tributo a El Che Guevara. No basta con portar una camisa con la imagen del Guerrillero Heroico, sin sentir su pensamiento, su desprendimiento y su acción hasta en los huesos. "Ser como el Che" tal cual lo recomienda Fidel, apegados a los principios revolucionarios, es la tarea ya no de una elite, sino de todo un colectivo, es decir, de todo un pueblo que desde sus trincheras, por más humilde que ésta sea, de la batalla contra la malformación capitalista que permite la corrupción, la desidia, el desinterés y la desmotivación para cumplir con las tareas cotidianas. A los 42 años de haberse regado en suelo boliviano la sangre del guerrillero heroico, el mejor homenaje que le podemos rendir es hacer el mayor esfuerzo porque se combata la especulación desatada cuan mil demonios en la patria, combatir la ineficiencia, la inseguridad; luchar para que funcione las cosas por más mínimas e insignificantes que parezcan, en el fondo es el conjunto de cosas que producen los grandes resultados; hacerle homenaje a El Che significa estudiar mucho, escribir y expresar nuestras ideas, no importa que a muchos no les guste; hacerle homenaje a El Che significa combatir decididamente todas las desviaciones como la corrupción, el individualismo y todos esos males que deforman el espíritu humano, enajenándonos y alienándonos; el mejor homenaje a El Che es fortalecer "Las Zonas Socialistas" por encima de todo, incluso, de nosotros mismos, no permitiendo que se desvíen las iniciativas en este sentido y con ello dejarle la brecha abierta a la zona capitalista o de la propiedad no social; el mejor homenaje a El Che es organizarnos sin mezquindad alguna por sobre las pretensiones y anhelos torcidos de algunos que solo ven en la organización la posibilidad de cuotas de poder fortaleciendo con ello la burocracia más perversa; el mejor homenaje a El Che es echar el resto por la revolución bolivariana y trabajar incansablemente para que el pueblo asuma el poder y tome control de las herramientas de transformación, adecuándolas a nuestras circunstancias y realidades; hacerle el mejor homenaje a El Che es convertirnos en revolucionarios y fundamentalmente en socialistas; hacerle el mejor homenaje a El Che es llevar a la práctica los lineamientos del comandante en jefe, Hugo Chávez, para llevar a esta revolución bolivariana y socialista al punto de no retorno y con ello erradicar en el futuro cualquier vestigio capitalista que nos enferma el alma y nos subyuga; hacerle el mejor homenaje a El Che significa construir el socialismo en la patria de Bolívar y entender que la revolución es continental y mundial, entendiendo con ello la trascendencia universal de la revolución bolivariana que no es otra cosa que construir el socialismo, porque, como decía El Che, “en una revolución se triunfa o se muere si es verdadera" PATRIA SOCIALISMO O MUERTE VENCEREMOS...


latojeda@gmail.com

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