Por Belén Fernández
The Narco News Bulletin

TEGUCIGALPA, HONDURAS. Colgado en una de las oficinas superiores del Canal 36/CholusatSur en Tegucigalpa, yace un premio enmarcado otorgado a la estación en 2006 por el entonces Presidente del Congreso Roberto Micheletti, cuyo título ahora ha evolucionado al de presidente golpista. El premio reconoce las innovaciones tecnológicas del Canal 36 y sus contribuciones al periodismo en la forma de transmisiones en vivo, la novedad—de acuerdo al propietario de la estación, Esdras Amado López—se centró en la instalación de equipos de camarógrafos en el palacio presidencial y en el edificio del Congreso. Micheletti gradualmente llegó a lamentar su estímulo a dichas prácticas del Canal 36, culminando su trayectoria de arrepentimiento con la clausura de la estación por el régimen golpista el 28 de septiembre, y con la confiscación de sus equipos de transmisión.

Según Amado López, la apreciación de Micheletti por la innovación tecnológica ha disminuido con los reportes periodísticos de Canal 36, donde se expone su presunta participación en el mal uso de recursos financieros y en el intento de homicidio de un abogado que había participado en una huelga de hambre en 2008 de fiscales públicos ante el Congreso, que protestaban contra la corrupción. Mientras tanto, Micheletti explicó que la falta de química entre el Canal 36 y él, se debía a que el Presidente de Honduras, Mel Zelaya, financiaba la estación de televisión, una acusación desafiada por Amado López, quien señaló que las estaciones de televisión “venden publicidad, no rocas”, y que el gobierno de Zelaya había pagado publicidad, igual que las personas que supuestamente han pagado anuncios en otras estaciones donde se compara a Zelaya con Hugo Chávez, además de que el golpista Rafael Ferrari poseía más medios de comunicación que él.

En cuanto a la posición financiera inicial del Canal 36, Amado López admitió que se sorprendió cuando el gobierno de Carlos Flores Facussé autorizó la apertura de la estación en 2001, a pesar del hecho que no formaba parte del “club” socioeconómico de Ferrari. Proveniente de la provincia sureña de Choluteca, Amado López ha trabajado como periodista, cubriendo—entre otros acontecimientos—la caída del Muro de Berlín, la Guerra del Golfo Pérsico, y la participación del Embajador de Honduras en Corea del Sur en la venta ilícita de la nacionalidad hondureña a asiáticos. Luego alquiló un espacio en Tegucigalpa para iniciar una estación de transmisión llamada Pueblo Visión, que posteriormente progresó a Canal 36, pero mantuvo el compromiso de proporcionar un foro popular de expresión.

En opinión de Amado López, la rápida popularidad de la estación es resultado de que los hondureños comunes no estaban acostumbrados a ver los problemas de su barrio en la televisión y, de igualmente, nadie estaba acostumbrado a seguir sesiones en vivo del Congreso. Actualmente a cargo de alrededor 60 empleados a nivel nacional, Amado López bromea de que la decisión de hacer del Canal 36 un canal de noticias fue debido, en parte, a la falta de recursos suficientes para una estación de entretenimiento y, también, debido a que los retrasos de Micheletti para iniciar las sesiones del Congreso ayudaron a llenar el espacio al aire. El llenar el espacio al aire ha dejado de ser un desafío a raíz del golpe de Estado del 28 de junio, donde la expulsión de Zelaya del país coincidió con la retirada del aire del Canal 36 y el retiro de Amado López a la clandestinidad.

Los derechos de emisión fueron posteriormente restaurados, sin embargo, los constantes cortes a la electricidad y el derramamiento de ácido a los transmisores de la estación continuaron siendo motivos de preocupación, sin olvidar las amenazas de muerte, el bloqueo satelital y, la petición de Micheletti a bancos y compañías de celular para que retiraran su publicidad del Canal 36. Las distintas formas de interferencia fueron denunciadas por el canal a la Comisión Nacional de Telecomunicaciones y al Ministerio Público, al que Amado López reclamó que las quejas de los opositores al régimen golpista debían ser las primeras en ser investigadas. Mientras tanto, se reveló que el término “terrorismo mediático” no significaba “terrorismo de los medios” en el léxico de Micheletti, sino el corte informativo del 21 de septiembre de Canal 36, donde decía que Zelaya estaba en Honduras y no en una suite de un hotel de Managua, como Micheletti aseguraba.

En cuanto al terrorismo no-mediático ocurrido una semana después, las perspectivas para la devolución de los equipos confiscados al Canal 36 —cuya condición actual se desconoce— se puso en duda en la conferencia de prensa del 5 de octubre en el palacio presidencial. Ahí Micheletti reveló nuevas particularidades de su léxico, como: el “he derogado completamente el decreto de emergencia” no significa que el decreto de emergencia haya sido derogado completamente, sino que el Canal 36 debe someterse a un proceso judicial para que pueda ser un canal de nuevo.

Amado López cuestionó las definiciones del proceso judicial que consistían en la confiscación de objetos inanimados que no habían cometido delitos, y además, invocó el Artículo 73 de la Constitución, que no había sido suspendido por el decreto de emergencia, y que prohibía el cierre de medios de comunicación, a menos que así lo determinaran las autoridades que comprobaran que el medio no había cumplido con la ley. La conformidad del Canal 36 con la ley, aparentemente es confirmada por la determinación de las autoridades de que el canal incita a la insurrección, lo que el Artículo 3 de la misma Constitución llama en situaciones que involucran a gobiernos usurpadores.

El propietario del Canal 36 sostuvo que el decreto no había tenido éxito en silenciar al pueblo de Honduras, quien, explicó, continuaba hablándole en Tegucigalpa a fin de transmitir sus simpatías; un ruido adicional supuestamente se había hecho en algunos poblados, donde los habitantes habían confundido la culpa por la desaparición del Canal 36 y gritaron a otras compañías de televisión locales. Mientras decía que el golpe era insostenible, Amado López reía de que cuando había sintonizado a una radio golpista esa mañana, el locutor, quien tan solo unas semanas atrás se regocijaba de que Honduras se había librado de Zelaya, ahora clamaba que Zelaya era su amigo.

Amado López confesó que hasta ahora había sido muy doloroso para él inspeccionar personalmente el alcance de las pérdidas del equipo del canal, o el ver la confiscación entera en las imágenes de las cámaras de seguridad, además me enseñó un vídeo de YouTube que mostraba a la policía desmantelando el equipo de la estación en el techo de la misma. El hecho de que el régimen golpista haya fallado en confiscar las cámaras de seguridad sugiere que el Canal 36 continúa en la innovación tecnológica elogiada en 2006 por el Presidente del Congreso, Micheletti, quien ahora reconoce el valor de las transimisiones en tiempo real de situaciones mediáticas pro-golpistas, al insistir que se le daría preferencia a las preguntas que tenían aquellos medios que estaban transmitiendo en vivo la conferencia de prensa del 5 de octubre.

En cuanto al abrazo ceremonial entre el reaparecido Zelaya y el candidato presidencial golpista Elvin Santos —transmitido en vivo recientemente en Canal 36— Amado López interpretó la reacción negativa inmediata a las imágenes como una evidencia de que la innovación política debe ir acompañada de la tecnológica y que la solución a la crisis requiere de la aprobación en tiempo real del público hondureño.

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