La visita a Honduras de tres congresistas republicanos junto al senador republicano Jim DeMint, en abierto desafío a la opinión pública internacional y a las posiciones del presidente Barack Obama, constituye el más claro espaldarazo de la ultraderecha norteamericana al régimen militar de Micheletti. Integrada por otros republicanos como Aaron Schock y Peter Roskam, representantes por Illinois, y Doug Lamborn por Colorado, esta visita será complementada por una que realizará la republicana Ileana Ros Lehtinen en los próximos días.

En el día de ayer, los republicanos se reunieron con diversos personeros vinculados al golpe militar contra Zelaya, entre los que se encontraban el propio presidente de facto Roberto Micheletti, los quince magistrados de la Corte Suprema de Justicia, con miembros del Tribunal Supremo Electoral, así como con tres de los seis candidatos a la Presidencia con probadas posiciones derechistas. De esta forma, los miembros del Partido Republicano de EE UU, mostraban su oposición a Obama y a las posiciones del Partido Demócrata estadounidense, quienes abogan por la solución prevista el el Acuerdo de San José, Costa Rica.

Días antes, según informó EFE el pasado 18 de septiembre de 2009, Jim DeMint mantuvo su oposición al nombramiento de Arturo Valenzuela como responsable para América Latina del Departamento de Estado, así como de la confirmación de Tom Shannon como embajador norteamericano en Brasil, en una maniobra de presión dentro del Congreso para que el gobierno de Obama endureciera su posición ante las pretensiones populares hondureñas y de la opinión pública internacional por restituir al presidente Zelaya. Este chantaje, expresión del contubernio de la ultraderecha estadounidense con los golpistas hondureños, estaba fundamentado en su odio a las naciones progresistas en América Latina, particularmente hacia la Revolución Bolivariana.

El apoyo a ultranza de Jim DeMint y otros legisladores republicanos a Micheletti, contradice la postura de Obama de validar el Acuerdo de San José, un intento moderado por casi legitimar el golpe en Honduras y escamotear los reclamos de regreso a la constitucionalidad de los hondureños. Jim DeMint busca que los golpistas ganen el tiempo suficiente para que el periodo presidencial de Zelaya concluya y, de esta forma, obtener el triunfo mediante la obstaculización de su restitución a la presidencia constitucional antes de las elecciones.

Este apoyo a los golpistas se puso de manifiesto cuando el ultraderechista Jim DeMint emitió un comunicado el 3 de julio del presente año en el que da un espaldarazo a los golpistas hondureños y santifica sus acciones represivas contra el pueblo de Honduras, a la par que acusa al presidente Zelaya de estar vinculado al comunismo internacional. Sin ambages, declaró: “El pueblo de Honduras ha luchado demasiado tiempo para que su democracia les sea robada por un dictador al estilo de Chávez. El Congreso de Honduras, la Corte Suprema de Honduras, y los militares Hondureños han actuado de acuerdo a la Constitución Hondureña y el mando de la ley.”

De la misma manera intentó presionar a la administración de Obama para que se alineara abiertamente con los golpistas, al expresar: “Tengo esperanza que el Presidente Obama eventualmente le dará la espalda a déspotas como Ahmadinejad, Chávez, Castro y Zelaya, y dará el completo apoyo de los Estados Unidos al pueblo de cualquier país quienes están luchando por los mismos valores que compartimos y defendemos en Estados Unidos”.

En sus intentos por desvalorizar a la figura de Zelaya, tanto Jim DeMint como otros republicanos, vinculados sospechosamente al terrorismo anticubano como los hermanos Mario y Lincoln Díaz-Balart, Ileana Ros-Lehtinen, Connie Mack, Dana Rohrabacher, de California, y Thad McCotter, de Michigan, han tildado al presidente de dictador y narcotraficante.

Está claro, que el golpe de estado contra Zelaya fue una maniobra de la derecha internacional no solo contra su gobierno, sino contra la Alternativa Bolivariana para las Américas, integrada por Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Honduras y Dominica, como una opción a los planes hegemonistas de Estados Unidos. No podía pasar por alto, en este sentido, la reacción contraria de De Mind y otros congresistas de derecha a la revocación de los visados diplomáticos altos funcionarios de los golpistas hondureños por parte de la administración de Obama, quienes argumentaron que este tipo de presiones al gobierno de facto de Honduras beneficia a Venezuela, Cuba y Nicaragua.

Los golpistas han sobrevivido a pesar de las denuncias y presiones internacionales gracias al lobby capitaneado por Jim DeMint en el Congreso norteamericano. Este lobby, representado por la intolerancia y posiciones ideológicas rayanas en el fascismo ha sido la carta de triunfo empleada por la ultraderecha para legalizar sus posiciones dentro del gobierno norteamericano. Baste conocer las posiciones de Mind sobre la situación actual, tanto dentro de Estados Unidos como con respecto al mundo, para tener una idea clara sobre los móviles políticos de los ultraconservadores norteamericanos.

Este senador, nacido el 2 de noviembre de 1951 en Greenville, Carolina del Sur, representa el ala más conservadora dentro del ultraderechista Partido Republicano y su ideología es un remanente de la época de los Bush. Trabajó inicialmente, antes de incursionar en la política, en el campo de la investigación de mercado, fundando en 1983 el Grupo de Jim DeMint, dedicado a este campo, del que fue presidente hasta 1988.

En su libro titulado “La economía de la libertad: Nosotros podemos detener el socialismo en Estados Unidos.”, publicado este año, Jim DeMint expone sus principales concepciones apologéticas del capitalismo, y defiende posiciones como el compromiso del estado con las grandes corporaciones bancarias e industriales, así como la reducción del gasto del gobierno a favor de los más necesitados. En febrero de 2008 abogó por un programa que favorecía el recorte de gastos para la Universidad de Berkeley, en California, a favor de destinar el dinero para la Caja de Reclutamiento, en un claro intento por defender y mantener la política guerrerista contra los pueblos de Irak y Afganistán. Baste recordar, que en febrero de 2007, el grupo republicano dentro del Senado dio su total apoyo al ex presidente Bush en su intención de enviar 21 mil 500 hombres más a Irak, de manera que pudiera proseguir con la escalada criminal en el Oriente Medio. Por supuesto, Jim DeMint se encontró entre sus cómplices en este macabro plan.

Además de votar fervientemente contra la designación de Hillary Clinton como Secretaria de Estado de Estados Unidos, DeMint ha propugnado la eliminación de las personas gay del sistema de educación norteamericano, así como se ha presentado como un fuerte opositor al aborto.

Otro hecho que muestra sus posiciones contra las minorías lo fue su oposición al nombramiento de una jueza de origen hispano para integrarse a la Corte Suprema de los EE UU, alineándose junto a la Asociación Nacional del Rifle y otros representantes de la derecha ultraconservadora.

La aparente debilidad de Obama frente al lobby ultraderechista dentro del Congreso norteamericano constituye actualmente una seria amenaza contra las naciones latinoamericanas y a sus intentos por emprender con libre albedrío sus propios caminos hacia un destino mejor. Jim DeMint representa, junto a la cohorte ultraderechista dentro del Congreso de Estados Unidos, un regreso a los viejos tiempos del macartismo, del Gran Garrote y de la intromisión abierta, que tanto ha dañado a nuestros pueblos.

Fuente: http://www.cubadebate.cu/opinion/2009/10/04/honduras-jim-de-mind-y-la-ofensiva-de-la-ultraderecha-republicana/

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