“Es necesaria la libertad de expresión y reunión para construir ciudadanía y democracia”

Por Mario Casasús
El Clarín de Chile

Tegucigalpa.- En entrevista exclusiva con Clarín.cl Leo Valladares (1943), primer Comisionado de Derechos Humanos de Honduras (1992-2002), reconoce la necesidad de una Asamblea Nacional Constituyente y califica el diálogo como negociación: “porque el diálogo es más abierto, más propositivo; la negociación es un toma y daca, todo indica que estamos en marcha de un proceso, espero que sea de permanente reivindicación”

Doctor en derecho por la Universidad Complutense de Madrid, Leo Valladares preparó el Informe Preliminar de la Comisión de la Verdad (1993), actualmente colabora con el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), mientras dirige la Asociación para una ciudadanía participativa. Hace dos años presentó un proyecto de Ley para la defensa de los defensores de derechos humanos: “se cree que derechos humanos son expresiones vacías, pero son ideas llenas de contenido y cuando vemos a gente apaleada que ha sido torturada y vejada, entendemos la urgente situación para protegerlos”.

MC.- Doctor Leo Valladares, en el marco de este taller del COFADEH, ¿cuál es la importancia de que los activistas y los movimientos sociales se reconozcan como defensores de los derechos humanos y se capaciten?
LV.- Creo que este es un momento muy positivo para aprovecharlo, comentaba con algunos de los participantes que a pesar del problema que estamos enfrentando por la crisis del golpe de Estado, lo provechoso es que hemos logrado que distintas organizaciones se reúnan en torno de una agenda común como la defensa de los derechos humanos y esto hace que los lazos de solidaridad se vayan extendiendo más y más; por otra parte este es un trabajo que no conviene hacerlo de forma aislada, somos un tejido social que debe estar permanentemente unido, para analizar las violaciones y la estrategias para denunciarlas y documentarlas, si hacemos el trabajo en colectivo encontraremos mejores formas de lograr nuestros objetivos. Es bueno conocer todos los criterios para esta lucha y hacerla más eficiente.

MC.- Usted hizo mención a un proyecto de Ley en defensa de los defensores de derechos humanos, ¿retomará la idea con la posible restitución del Presidente Zelaya?
LV.- Estamos trabajando desde hace dos años, esta situación aceleró el proceso; nosotros tenemos el propósito y ya estamos trabajando un proyecto de Ley para defender a los defensores de derechos humanos, es decir, hablamos mucho en el discurso diario, tanto el gobierno como las organizaciones, y se cree que derechos humanos son expresiones vacías, pero son ideas llenas de contenido y cuando vemos a gente apaleada que ha sido torturada y vejada, entendemos la urgente situación para protegerlos; nosotros estimamos que si no hay de parte del Estado, si no se le obliga a través de la presión social no van a variar las cosas, quedarían siempre en una retórica vacía, entonces el proyecto de una Ley en defensa de los defensores de derechos humanos sería importante, sabemos que no será fácil, pero tenemos que irla empujando.

MC.- Con la fobia que tiene el régimen de facto a una Asamblea Constituyente y dado el acuerdo de no iniciarla durante la restitución del Presidente Zelaya, ¿habría posibilidad de enviar el proyecto de Ley mediante una reforma constitucional?
LV.- Mire, existe dentro de la legislación actual la posibilidad, puesto que la Constitución tiene un catálogo amplio de garantías individuales, de goce y ejercicio de libertades fundamentales, pero como decía antes eso hay que operativizarlo, hacerlo que sea una conducta al tiempo que sea un derecho del ser humano defender sus propios derechos. Tenemos que hacer que los derechos sean efectivos y por eso trabajamos en el instrumento, quiero decirle que revisando la legislación internacional, hay precedentes, declaraciones de organizaciones para defender a los defensores, por ejemplo Naciones Unidas y la misma OEA, por consiguiente es una forma de decir lo que nosotros exigimos que la ONU y la OEA sostengan su palabra cuando dicen que están a disposición de los defensores de derechos humanos.

MC.- ¿Cuál fue el aporte del COFADEH al ser usted el primer Comisionado de Derechos Humanos en Honduras?
LV.- Todo fue una coyuntura, uno debe estar con la preparación adecuada en el momento preciso, en mi caso –sin tener nada de extraordinario-, me tocó vivir una coyuntura especial a principios de los años 1990, durante un proyecto de modernización del Estado se pensó que había que hacer algo por los derechos humanos, entonces se creó una nueva institución: Comisionado Nacional para la Protección de los Derechos Humanos, que en esa época el Congreso de la República no se hubiera atrevido a aprobar, sino que el Presidente dijo: “Voy a crear esa figura, pero a nivel de un decreto ejecutivo”, eran tiempos en que se trataba de buscar que las personas que habían salido del país regresaran, eran esos procesos de apertura que se dan en nuestros países, entonces comienzo a trabajar como Comisionado de los Derechos Humanos amparado por los Acuerdos de Paz en Centroamérica –donde se establecían Comisiones Nacionales de Reconciliación-, en Honduras dicha Comisión funcionaba con independencia e investigamos casos de violaciones de derechos humanos y los crímenes de lesa humanidad. Yo trabajaba en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, conocía el sistema Interamericano, así que resultaba obvio que yo no trabajaría en Honduras de una forma distinta a lo que hacía en la OEA, así entendí que un Comisionado de los Derechos Humanos se debía al pueblo para defenderlo, y no era un organismo para dar una imagen al gobierno de turno para decir que “respetamos los derechos humanos”, entonces me preguntaron si yo iba a investigar qué había pasado con los desaparecidos de las décadas 1980 y principios de los 90, al iniciar la tarea no sabía cómo, pero afortunadamente logré algunos apoyos y así trabajé con COFADEH, eran tan alternativos que ni siquiera tenían el reconocimiento del Estado, los gobernantes decían que el trabajo de COFADEH era subversivo, pero COFADEH vio que estábamos trabajando en buena lid con la verdad y nos proporcionó información, hace 20 años me convencí de que la lucha del COFADEH es permanente, por eso estoy colaborando con COFADEH ahora que ya no tengo cargo público.

MC.- 20 años después, la dictadura de Micheletti pretender cancelar la personalidad jurídica del COFADEH, y el actual Comisionado de los “derechos humanos” (Ramón Custodio) es un cómplice de los crímenes y violaciones; ¿cómo observa este retroceso en Honduras?
LV.- Es cierto lo que usted dice, vemos un retroceso, una involución, cuando uno cree que las cosas han cambiado y que son conquistas que no se van a revertir vienen estos retrocesos y por eso me parece absurdo que ahora se amenace al COFADEH con cancelarle la Personalidad Jurídica, cuando vivimos capturas, detenciones ilegales, clausuras de medios de comunicación; eso no es de nuestros tiempos, ahora lo interesante es que ahora hay más preocupación de la Comunidad Internacional en relación a las violaciones de los derechos humanos y sobre todo cuando hay una ruptura del orden constitucional, ya no es como antes que sólo esperaban que el nuevo gobierno se “consolidara” y decían ya los reconocemos y la Comunidad Internacional no se involucraba con la defensa para impedir crímenes de lesa humanidad; esperamos que el proceso de “diálogo”, yo lo llamaría de negociación entre dos partes sin consultar a otros actores sociales, el gobierno golpista subestimó dos factores importantes: creían que la reacción interna del país iba a durar –como nos explicaba Bertha Oliva esta mañana- 72 horas y que después la gente quedaría tranquila, y el otro facto que subestimaron fue la reacción de la Comunidad Internacional, eso ha puesto en aprietos al régimen de facto. Insisto en se que trata de una negociación, porque el diálogo es más abierto, más propositivo; la negociación es un toma y daca, si yo te empujo aquí vos tendrás que ceder del otro lado, todo indica que estamos en marcha de un proceso, espero que sea de permanente reivindicación, yo escucho a los colegas defensores de los derechos humanos –algunos muy entusiastas- que desearían que las cosas cambiaran de la noche a la mañana, pero esto es un proceso donde se va construyendo ciudadanía, construyendo democracia, el pueblo sabe que tiene derechos, puede reclamarlos, nosotros no tendremos esas involuciones del régimen de facto, ya es tiempo que entendamos que todos nacimos libres e iguales, pero si vemos nuestra sociedad algunos pueden quedarse con nuestros recursos y dejar a los demás en la pobreza, eso no es posible, tiene que haber un equilibrio de Justicia dentro de la sociedad, creo que es lo que reclama el pueblo hondureño.

MC.- Hablando de seres involucionados, está el caso del represor Billy Joya, fundador de los escuadrones de la muerte en la década de 1980 y actualmente asesor de Micheletti; Joya Améndola escribió el libro: “Una luz en el camino” (1996) en respuesta al Informe que usted hizo “Los hechos hablan por sí mismos” (1993); sin la teoría de los dos demonios utilizada por Billy Joya para “justificar” a los escuadrones de la muerte. ¿Qué pretexto utilizará la dictadura de Micheletti para “justificar” la represión?
LV.- Todo sistema totalitario se inventa la idea de un enemigo, seguimos con ese tipo de construcciones; si usted ve antes del golpe de Estado se creó una política mediática del terror: “con La Cuarta Urna va a venir el comunismo” (sic), la gente estaba asustada frente a esas amenazas y no veía la realidad –mucha gente todavía no ve la realidad-, cuando escucho a los compañeros defensores de derechos humanos explicando lo que está pasado pienso “menos mal que tengo la opción de refrescarme con la verdad y no estar viendo lo que dicen los medios que aquí desafortunadamente son medios oficiales porque sus propietarios también son dueños del poder y por consiguiente los medios dicen lo que espera escuchar el régimen de facto que son las mismas personas”, es triste ver que algunos comunicadores sociales no aceptan la realidad, cuando su función es informar los hechos para que nos formemos libremente la opinión basados en hechos verdaderos.

MC.- Con el anuncio de la nueva Comisión de la Verdad, ¿si lo invitan aceptaría participar?
LV.- Por supuesto que sí aceptaría, pero dudo que me propongan porque si hice el Informe sobre los detenidos desaparecidos en Honduras sin apoyo oficial, más bien cuando buscaba información me decían: “No, fíjese que nosotros tenemos como practica destruir todos los papeles para que no ocupen espacio”, ahora afortunadamente ya no sería problema de espacio porque electrónicamente se pueden conservar grandes archivos en respaldo digital. Creo que sería un reto interesante, pero sinceramente dudo que me propongan para la nueva Comisión de la Verdad.

MC.- Ante la restitución del Presidente Zelaya, ¿cree que leeremos en las plataformas electorales propuestas en defensa de los derechos humanos?
LV.- De momento no hemos visto propuestas más allá de ofrecer trabajo y cosas así que los candidatos no saben cómo lograrlas; por nuestra parte hemos tratado de formar un grupo de personas para hacer planteamientos reales y no a un candidato, sino a todos los candidatos, para saber: ¿Qué piensan sobre el golpe de Estado?, es decir ningún candidato tradicional se manifiesta, y necesitamos saber la opinión de los candidatos sobre el golpe de Estado, ya que la crisis social y política no se va a solventar con las elecciones, sino con un Acuerdo que involucre e incluya a toda la población. Yo no soy de los que creen que hay que anatemizar a la Asamblea Constituyente, si hablamos de una teoría democrática el poder constituyente lo tiene el pueblo, pienso que en este momento hay sectores de la población que piden una Asamblea Constituyente no podemos verlo como algo negativo; los que dicen que debe permanecer la Constitución actual son los que la han violado, cuando uno ve esa hipocresía, entiende que debe ser necesario el cambio. Dentro de todo es interesante comprender que el poder lo tiene el régimen de facto, pero se ha abierto una brecha, desearíamos que esa brecha se abriera totalmente para hacer un cambio de 180 grados, o por lo menos media vuelta, o los 360 grados de una vez por todas, pero el reto es consolidar las fuerzas populares y cómo: amén de la Resistencia se haga una estrategia para tener los elementos necesarios para dar una lucha permanente, aunque en esto hay divergencia, pienso que a pesar de las limitaciones si se abre el espacio para participar en una Candidatura Independiente, habría que aprovecharla porque es la oportunidad para probar el sistema electoral, no hay que darlo por desechado, sino hacerlo que funcione sin esas trampas y fraudes; hay que tomar cierta experiencia; sería interesante que dada las personas que no respaldan al régimen de facto, el Candidato Independiente podría sacar medio millón de votos, mostrando que es una nueva fuerza y con todo lo ocurrido se vaya consolidando, porque a mí me preocuparía escuchar “somos la Resistencia, pero no tenemos una plataforma, no tenemos objetivos ni estrategias”.

MC.- ¿Con la condición de participar en las elecciones si restituyen al Presidente Zelaya?
LV.- Por supuesto, eso es obvio que tiene que haber una restitución, sin la restitución del Presidente Zelaya el sistema no funciona, en este momento no es el sufragio donde se gana una elección, se necesita libertad de circulación, libertad de expresión, libertad de reunión, que cesen todo tipo de coacción y amenazas en el ambiente para que pueda haber una verdadera manifestación de la voluntad popular, pero si continua la represión, por ejemplo los militares piden listas con nombres de la Resistencia y quién está en el otro bando, me parece terrible, eso es volver a un tiempo superado; Para contar con un proceso electoral es necesario que cese la represión, que a partir de ahora vamos a vamos a llevar otro recuento de las personas que son amenazadas, torturadas y si lo demostramos en las campañas electorales, así como titulamos al Informe sobre los detenidos desaparecidos en Honduras: Los hechos hablan por sí mismos (1993). Vamos a ir aprendiendo sobre cómo luchar en esta coyuntura.

MC.- Finalmente, siendo usted un experto en la teoría y ejercicio del derecho, ¿cómo debiera organizarse la Asamblea Nacional Constituyente?
LV.- Soy profesor universitario, en la materia de Filosofía del derecho, y he trabajado en Derecho Constitucional, en teoría general del Estado y Derechos Humanos; la semana pasada me tocó dar un curso con un nombre muy sugerente: Constitución y Protección Nacional de los Derechos Humanos, a nivel Maestría, me ha interesado toda la temática de la Asamblea Constituyente, así que manejo el tema porque conozco el desarrollo, pero me parece que la población debería conocer más sobre ¿qué es una Asamblea Constituyente?, ¿dónde nace?, ¿qué potestades tiene? y entender el contenido de una Constitución, ¿cuáles son los mecanismos que la misma Constitución establece para garantizar todos los derechos? y ¿cómo se elegirían a los Diputados Constituyentes? es obvio que habría que romper el estrecho margen que ofrecen los partidos políticos actuales, y abrir la posibilidad para que un grupo de ciudadanos con ciertos requisitos se organizaran y propusieran a sus candidatos para Diputados Constituyentes y no dejar el monopolio a los partidos políticos, en el marco de unas elecciones que garanticen la libre expresión del voto; ese trabajo se debe comenzar desde ahora, tengo interés en apoyar esfuerzos de esa naturaleza, tanto desde la academia, tanto a nivel de las organizaciones. Quiero decirle que después de ser Comisionado de Derechos Humanos organicé con un grupo de amigos una ONG: Asociación para una ciudadanía participativa, porque creemos que la democracia tiene que ejercerse mediante la participación de la ciudadanía en la toma de decisiones de interés público y colectivo, por ejemplo en este diálogo para la restitución del Presidente Zelaya…

MC.- Quedamos de acuerdo en que se trata de una negociación…
LV.- (Risas), Cierto, a mí nadie me ha pedido opinión alguna, a la mayoría de la población no le han pedido su opinión, entonces los delegados del régimen de facto ni siquiera son diputados para decir que fueron electos por el pueblo, son políticos; estamos viviendo un proceso dizque democrático y en las negociaciones no hay una verdadera participación democrática. Pronto sabremos el resultado.

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