Por Marco Antonio Madrid
Escritor y catedrático universitario
madrizel2005@yahoo.com

La ingenuidad del niño, por emanar de su inocencia, tiene sabor edénico; la ingenuidad del adulto linda con la tontería, no provoca cólera, sino lástima, y por lo general es seguida por la sonrisa compasiva de algún buen samaritano. Antes del golpe de Estado, la ingenuidad mayor fue creer que la embajada gringa, los oligarcas y el gorilismo militar se iban a quedar de brazos cruzados sólo contemplando al pueblo votar por una Asamblea Nacional Constituyente. Craso error, candorosa actitud que ahora muchos lamentan.

Después del golpe, con candidez, muchos habían pensado que los gringos apoyaban la resistencia y que los intereses del imperialismo son los del pueblo hondureño. Nada más lejos de la verdad porque los intereses de los gringos están en consonancia con los de Micheletti y su camarilla golpista. ¿Que les han quitado la visa? ¿Y eso qué? Los oligarcas pueden estar años sin viajar a gringolandia. En estos momentos lo que les preocupa en grado sumo es cuidar el espolio nacional, ese feudo particular llamado Honduras. Es claro que las medidas los oprimen, pero no los asfixian, y eso bien lo saben los gringos.

El golpe de Estado planificado con la anuencia del comando sur con base en Palmerola ha tenido como fin supremo abortar el llamado de las urnas a una Asamblea Constituyente y la redacción de una nueva Carta Magna en que podían ser lesionados los réditos de sus transnacionales en nuestro país y ante todo la permanencia de la base militar Soto Cano ubicada en territorio nacional. También es un aviso para todos los Gobiernos de la región que pretenden legislar a favor de sus pueblos. (Observen cómo, al irse asentando el problema político hondureño a favor de los golpistas, ya han surgido en Paraguay rumores de una nueva asonada).

El plan original fracasó por la torpeza de los militares al secuestrar y expatriar al presidente Manuel Zelaya, haciendo muy difícil sostener el concepto de la sustitución constitucional. Por ello EEUU da un paso atrás y condena los hechos, anunciando que sólo reconoce como gobernante a Zelaya Rosales para guardar las apariencias en el plano diplomático, ya que es grotesco y contraproducente que los gendarmes de la “democracia” mundial apoyen una asonada militar. Para lidiar con el entuerto se inventan el plan San José, que contempla el retorno del Presidente, pero imposibilitado para efectuar cualquier cambio a favor de la causa popular.

Todo parece perfecto: lo del 28 queda como un exabrupto, gana las elecciones cualquiera de sus dos pupilos –los golpistas Elvin o Pepe- y todos retirados de la incómoda cuarta urna. Mas el trompo continúa tatareto por causa de la testarudez golpista de mantenerse en el poder y no poder echárselo a la uña frente a la comunidad internacional produce la cólera y la admonición gringa en contra de Micheletti y su gabinete de facto.

Ha pasado el tiempo y después de cuatro meses los yanquis y no Micheletti acaban por entender que después de todo sus desencuentros son nimiedades y lo verdaderamente importante es el provecho común que depende de seguir espoliando las riquezas y los recursos de este país. Como colofón y corolario de lo anterior, olvidándose por completo de su posición de no reconocer las elecciones sin la previa restitución de Zelaya, el embajador Hugo Llorens afirma: “Las elecciones generales van a ocurrir, esto es claro; el pueblo tiene derecho de elegir su Presidente, un nuevo Congreso y alcaldes. Eso va a pasar y las elecciones serán parte de la realidad y volverán a Honduras a un camino fuerte a la democracia”. En los mismos términos se expresan el comediante Thomas Shannon y la ministra de Relaciones Exteriores Hillary Clinton.

En la reciente asamblea de la OEA convocada para discutir los últimos desatinos golpistas, el representante de Venezuela utilizó un símil muy curioso para referirse a la OEA y a los golpistas. Manifestó el diplomático que la OEA era el gato y Micheletti el ratón, pero que en la actual situación el ratón se divierte jugando con el gato. Es claro que los hechos respaldan la metáfora surrealista del venezolano. Pero ese absurdo, que habría hecho las delicias de André Bretón o de Paul Éluard, tiene una causa lógica: el imperio es el amo del gato y del ratón. Business is business y los gringos ya se olvidaron de guardar las apariencias y, como era predecible, comenzaron a decantarse por los usurpadores.

Estamos a días de las elecciones que, según los voceros de los golpistas, serán las más transparentes y concurridas, cosa que no dudo, ya que para la transparencia están los custodios de las urnas, que son los de camiseta blanca, y en lo que respecta a la afluencia ya tienen cédulas hasta los muertos. Así, gracias a la diligencia del Registro Nacional de las Personas, que ha emitido identidades en cantidades industriales, nadie se perderá esta fiesta democrática.

En todo este circo, lo que en verdad me sorprende es la ingenuidad de algunas personas que han militado en la resistencia, ya que con criterio poco convincente sostienen que participarán en las elecciones porque de todas formas, al retirarse de sus puestos, los ocuparán otros. ¿Acaso estos cándidos compatriotas desconocen que los golpistas van a manipular las actas en las mesas electorales o las cifras definitivas en las computadoras del Tribunal Supremo Electoral y saldrán “electos” los diputados o candidatos que ellos quieran? ¿Quién se los va a impedir? ¿Los militares o sus inmaculados custodios? ¿Quizá el arenero Alfredo Cristiani y sus demás compinches de la derecha latinoamericana que serán “observadores” de la payasada electorera? ¿Acaso no habíamos convenido que las elecciones convocadas por un gobierno de facto son espurias y completamente viciadas de nulidad? ¿por qué ahora se buscan subterfugios? ¡Por favor, sean sensatos! Queremos pensar que son ingenuos y no traidores. Si participan en esas elecciones de compadre hablado, les tendremos que repetir la sentencia del escritor Romano Publio Terencio: “Le han confiado la oveja al lobo”, que en buen hondureño sería equivalente a “dejar al tigre cuidando la cabra”. Como dice el compa Filomeno, otro día no van a hallar ni el mecate.

Fuente: http://arlequinhn.blogspot.com/2009/11/has-confiado-la-oveja-al-lobo-por-marco.html

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