Serapio Morazán
Rebelión

“Es un lugar sin memoria
donde ya nada sorprende
y ver crimen indultado
o un charlatán presidente”
Ruben Blades, País Portátil

Sin ninguna vergüenza, sin argumento válido posible, pero tal como se esperaba, la dirigencia del partido –otrora de izquierda- Unificación Democrática, decidió legitimar el golpe, en comparsa con los partidos tradicionales que participarán en las elecciones para blanquear el golpe de estado. Esto no es ni más ni menos que la firma y sello de su traición al pueblo hondureño, del desconocimiento al clamor de su militancia y bases, al llamado del Frente Nacional de Resistencia y del Presidente Zelaya y de la final confirmación del más vil y descarado oportunismo de su corrompida dirigencia.

Tras una convocatoria amañada –como las que acostumbran cachurecos y liberales- en la que sólo invitaron a propietarios y suplentes adeptos, excluyendo a aquellos que sabían, se opondrían a su decisión de avalar el golpe, el perjuro Ham y sus secuaces intentaron explicar sus razones para participar en la farsa electoral golpista. En la espuria asamblea, donde apenas 68 de los 120 asambleistas registrados participaron y en la que logró imponer su decisión con sólo 33 votos, César logró plenamente su objetivo. Su cobardía le llevó a hacer esto para justificar que no fue su decisión personal, sino la de la asamblea y como él se debe a sus bases. Razón más que conveniente ¿no? Que les quede claro: así actúan los cobardes que no son capaces de dar la cara cuando no soportan el peso de su culpa.

Como dejamos establecido en nuestro comentario anterior, César Ham y su camarilla han llevado con su vileza, su ambición personal y su oportunismo a la UD al despeñadero de la traición. No ha importado razones, no ha importado argumentos, no ha importado nada para llevar adelante lo que no tiene justificación posible. La moral y la ética que son escudo y defensa de los verdaderos revolucionarios jamás han existido en sus líderes. Al contrario, su ambición ha sido tal, que han menospreciado a quienes les tendieron su mano solidaria y les han ayudado a crearles una imagen de izquierda a nivel internacional. Como agradecimiento, el traidor Ham no se empacha en decir que “este asunto lo debemos decidir nosotros”, renegando de los países del ALBA que le brindaron su apoyo y solidaridad. César lo aprovechó muy bien, viajando y pernoctando en cómodos hoteles de Managua o Caracas, mientras la dictadura asesinaba y torturaba a su militancia y al pueblo del que ahora reniega. Que fácil ha perdido el horizonte. Que rápido se vendió en bandeja a los golpistas. Se acuerdan cuando se condenó a Honduras inmediatamente después del golpe. Los principales golpistas llamaron al pueblo a “consumir lo nuestro”. Parece que el ingrato César aprendió muy rápido el mismo argumento de sus maestros.

Después de los escándalos que salpicaron al apóstata, no podíamos esperar otra cosa que la burla que montaron ayer en La Joya. La búsqueda de alianza con los cachurecos al inicio del gobierno de Mel -que ahora justifica diciendo que pretendía evitar que el dictador llegara a la presidencia del congreso-; de la venta de las dispensas; del brutal intento de expulsar a su ex esposa embarazada de su casa y muchas cosas mas, que son sólo botones de un extenso prontuario que le es difícil ocultar, su cinismo le obligó a revelar su verdadera calaña. La ética y la moral revolucionaria no son dones que se compran y se venden. No hay justificación posible para usar los métodos comunes de la más recalcitrante derecha. El izquierdista renegado es capaz de hacer cualquier cosa para lograr sus fines. Así lo dijo en medio de la asamblea: “que le importaba un carajo el ALBA, Cuba y los demás”. Vaya forma de agradecer la solidaridad de la que se ha beneficiado mucho. ¿Cómo justificará esto ante quienes le han apoyado por años y que reiteradamente le pidieron acatar el llamado a no participar en la farsa electoral?

A estos oportunistas les ha importado un comino el reiterado llamado del Frente Nacional de Resistencia, del Presidente Zelaya y de una gran parte de su militancia a no avalar el golpe participando en la farsa electoral. Vale la pena mencionar que ante la disyuntiva del llamado del FNR y del presidente Zelaya, alrededor de un 70% de los candidatos a alcaldes, regidores y diputados de la UD han decidido desconocer la traición y boicotear las elecciones, interponiendo su renuncia ante el Tribunal Supremo Electoral. Ésta es una muestra clara de que no son lo mismo los traidores que los y las militantes dignos de la UD que seguirán hombro a hombro junto al pueblo. Les debemos un voto de confianza a estas mujeres y hombres dignos que seguramente engrosarán las filas de una nueva opción que pronto servirá de cauce a la dignidad y la firmeza de nuestro pueblo.

Lo bueno de todo es que, como dicho antes, el pueblo hondureño nunca volverá a ser el mismo. No importa si la mentira viene de quienes han pretendido estar de su mismo lado. Ya no está dispuesto a tolerarlo. Esto es ni más ni menos que el hara kiri de la UD. Bajo el argumento de no perder la personería jurídica, los mediocres traidores de la dirigencia de la UD han intentado una vez mas engañar, no sólo a su militancia y a sus votantes, sino al pueblo hondureño que hoy más que nunca apoya la resistencia para derrotar la dictadura. Ese mismo pueblo le pasará la factura a aquellos que se han manchado con la sangre de nuestros mártires. Lo que ocurra mañana, será tan culpa de ellos como de la dictadura. Ahora ya tomaron partido y se pusieron abiertamente del lado de los criminales. Hicieron la asamblea espuria para esconder la decisión de los cobardes, que no han tenido el valor de asumir la vergüenza que significa haberse vendido por un puñado de dólares. Es público que se ha estado entregando cantidades desde 200 mil Lempiras para arriba a candidatos de los partidos tradicionales para que no renuncien. ¿Cuánto le dieron al traidor por vender a su partido? Eso no importa. Lo que si importa es que la sangre de nuestro pueblo no tiene precio. Los mártires no cayeron en balde. La semilla que regaron renace en la esperanza y en la certeza de poder señalar hoy a los traidores y enjuiciarlos mañana junto a los criminales.

La resistencia hondureña es como la crecida de un río. Trae piedras y lodo y arrasa con todo. Después que pasa, las aguas bajan y lo turbio se aclara renovando todo. El árbol de la revolución hondureña ha recibido un remesón y está empezando a botar las frutas podridas. Las frutas buenas madurarán después. Enriquecerán al pueblo y plantarán la mejor semilla. El oprobio y la traición sólo serán malos recuerdos del pasado. La historia dará la razón a su pueblo y condenará con toda su dureza a los traidores.

Los verdaderos revolucionarios seguirán dándonos el ejemplo y las ratas volverán a donde pertenecen. No debemos sentirnos apenados por las traiciones. Estas son sólo la muestra que las mentiras caen por su propio peso y que la verdad se impondrá mas temprano que tarde. Así que renovemos la alegría de la lucha. Señalemos a los traidores y sigamos adelante. La victoria es nuestra. El amanecer después de la larga noche de la dictadura asomará su cara. El porvenir entonces sin duda, será nuestro.

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