Primer fundamento

Ante el regreso de Manuel Zelaya Rosales a su patria, estamos ante un nuevo escenario político. A través de la lucha inclaudicable de la resistencia y los esfuerzos de la ayuda internacional, principalmente de los países de cono sur, se logra el regreso de Mel y los exiliados.

Este es un logro muy importante para la organización del frente amplio en resistencia, el inicio de una nueva lucha. Sin embargo, no debemos perder de vista otro de los principales puntos del acuerdo de Cartagena: el castigo a todas las violaciones a los derechos humanos acaecidos desde el golpe de estado del 28 de junio del 2009 a la fecha. Debe hacerse justicia por todas las muertes, los torturados y sus familias, y estar pendientes cada día de mantener presente esta necesidad no solo en la voz del Coordinador General del frente, sino de toda la resistencia. Es de hacer que perdure viva esta idea en el imaginario colectivo sin olvidarlo por un momento.

Este elemento primario permitirá que el frente amplio en resistencia no pierda su norte, se cohesione y tome un camino claro, seguro y trascendental para que la sangre de todos los mártires caídos en la lucha no sea en vano, porque ellos representan un faro, un recordatorio de lo trascendental en nuestra lucha. La demanda de justicia debe ser bastión fundamental en la moralidad del movimiento resistencia. La construcción de principios claros que marquen el camino de nuestra lucha debe ser sobre pilares sólidos, y ninguno como el reclamo firme de la justicia y los derechos de todos y todas.

Si tomamos esta energía como inspiración y directriz en la lucha del frente hasta llegar al poder, lograremos que la maleza no se confunda con el trigo; no caeremos fácilmente en las trampas de la política tradicional, en las trampas de aquellos que dicen ahora ser de la resistencia y no comparten en esencia sus fundamentos, porque la resistencia debe estar siempre en la defensa de todo lo que atente contra la democracia, contra las violaciones de los derechos fundamentales, porque son estos puntos los que marcan la diferencia ante la nueva política que hoy deseamos.

Estamos ante nuevos asesinatos de campesinos, la preocupante situación de los maestros en huelga de hambre; los ataques directos a la organización sindical. No debemos desenfocarnos en la lucha plena de resistir ante todos estos atropellos y violaciones a los derechos humanos. Estemos vigilantes y haciendo la denuncia permanente, persistente.

Ni olvido ni perdón debería ser uno de los pilares de la resistencia en estos momentos y el discurso primero para encarrilar nuestra visión a una mayor y mejor democracia; no tendremos tropiezos si estamos en lucha constante, dinámicos en nuestras protestas, en la defensa de las conquistas de los trabajadores, de los nuevos decretos que se dictan a diario en el congreso, y que atenta directamente contra el pueblo hondureño.

Trabajemos por toda la organización a nivel nacional, por el establecimiento y divulgación de los fundamentos de la lucha para dar una mayor claridad y luz a todos, sin dejar la lucha, el grito por todas las muertes y torturas de nuestros compañeros; los muertos claman porque su sangre derramada no haya sido en vano, sus familias y todos los que resistimos imploramos justicia.

3 de junio del 2011

Alberto Destéphen
Escritor y poeta

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